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domingo, 11 de octubre de 2015

Los “Milagros” Del Hemisferio Derecho del Doctor Shichida (en la educación de niños y jóvenes)

Los “Milagros” Del Hemisferio Derecho del Doctor Shichida


El método de aprendizaje Shichida, utilizado en las instituciones educativas del Dr. Makoto Shichida en Japón, es sumamente interesante en cuanto a la educación de los niños/as y jóvenes del tercer milenio. Gracias a los estudios del Dr. Shichida algunas facultades que parecen inverosímiles en los niños, niñas y jóvenes del tercer milenio son demostradas científicamente.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Educación versus corrupción

Educación versus corrupción ( Diario de León - 04/11/2014 )

"Hacia una nueva humanidad"

"Hacia una nueva humanidad"
La Casa de León en Madrid acogió este miércoles la presentación del libro de Julio Ferreras
leonoticias.com       13/11/2014
La Casa de León en Madrid acogió este miércoles la presentación del libro de Julio Ferreras, educador, catedrático jubilado, cuyo título es ‘Hacia una nueva humanidad libre y responsable’, publicado por la Editorial Verbum.
Tras la presentación de los participantes, por José María Hidalgo, miembro de la Junta Directiva de la Casa de León y coordinador de actividades, tomó la palabra el escritor y académico, José María Merino, quien presentó el libro diciendo que es un ensayo “muy ambicioso, que trata con rigor todos los aspectos que plantea el autor”, Julio Ferreras.
Después de detenerse en algunos de los variados temas contenidos en el libro, todos ellos ligados, de una u otra manera, a la educación, José María Merino afirma que, a su juicio, “se trata de una obra muy seria y necesaria en los tiempos que corren”.
A continuación Julio Ferreras expuso que este libro no es un tratado ni un manual sobre educación, sino un ensayo que sitúa la educación en el centro de la vida del ser humano, de ahí los variados temas tratados, aparentemente sin conexión, pero todos unidos por el hilo conductor de la educación. Se centra, sobre todo, en el hecho de que la actual educación convencional está totalmente trasnochada, y habla de una Nueva Educación, integral y holística, acorde con la nueva visión del mundo de la ciencia moderna, y en especial de la psicología humanista y transpersonal.
Finalmente, Pío E. Serrano, fundador de la Editorial Verbum, en 1990, manifestó que esta editorial decidió editar esta obra de Julio Ferreras, porque vio en ella una propuesta para conciliar las falsas antinomias sobre las que descansa la educación tradicional: individuo-persona-sociedad, así como ciencia-espiritualidad, o razón-emoción, etc.
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En la reciente presentación del libro de Julio Ferreras, "Hacia UNA NUEVA HUMANIDAD libre y responsable" (una visión del mundo y de la educación en el tercer milenio), en Madrid, el escritor y académico de la lengua, José María Merino, dijo: “Es un libro apasionante, riquísimo, ambicioso, riguroso, insólito. El libro no tiene desperdicio y se lee con verdadero gusto porque vemos brillar en él la síntesis de verdaderos sabios. No es Julio el único que habla, sino esos grandes pensadores, como David Bohm, Capra, Castaneda, Einstein, Eric Fromm, Jung, etc., y él nos ofrece la síntesis de su pensamiento. Es un trabajo admirable de muchos años, con referentes muy serios que ha sabido conjugar de forma coherente y armonizada, las citas son verdaderamente bien traídas y ayudan a ir comprendiendo lo que Julio llama el sentido holístico (cómo las partes contienen al todo, cómo todo está unido); y así va avanzando, a través de un mundo basado en la inteligencia, la sabiduría y la reflexión. Es un libro estudiado y trabajado a lo largo de mucho tiempo, que nos da una idea de lo que puede y debe ser la educación, como transformadora de la realidad; un libro lleno de hallazgos, que recomiendo a todos, aunque no sean educadores, porque nos hace reflexionar sobre cada punto que trata. Es, finalmente, un libro respetuoso, nadie se debe sentir atacado por lo que el libro plantea, porque no trata nada de forma ligera o superficial, todo está tratado con verdad, certeza y profundidad”.

domingo, 30 de marzo de 2014

"Hacia UNA NUEVA HUMANIDAD libre y responsable" (Editorial Verbum)


Una visión del mundo y de la educación en el tercer milenio.

 El hijo de Fausto, el músico ambulante nacido  en Quintana de Rueda (León), hace ya algo más de setenta años, nos deleitó ayer en la Fundación Sierra Pambley con una clase magistral de nueva educación. El es Julio Ferreras, el educador holístico en estado puro.
Lo primero que podemos comentar de este providencial libro escrito desde la sabiduría y el amor que otorga la vida es gratitud, por encontrar en cada página y en cada palabra, transparencia, sencillez y verdad.
Sin utilizar tecnicismos, con un lenguaje holístico, claro y revelador, Julio Ferreras utiliza la fuerza del educador que lleva impreso en su interior, para llevarnos en un viaje al origen de las cosas y preguntarnos por qué en realidad somos como somos y vivimos, acercando al lector la oportunidad de hacer una auto reflexión sobre el mundo actual, y el poder que la educación como base y modelo transformador ejerce para el cambio necesario e irremediable que la sociedad en su conjunto necesita y debe dar ya, en este momento decisivo y único de la historia de la humanidad.

jueves, 26 de diciembre de 2013

DIA MUNDIAL DEL DOCENTE


DIA MUNDIAL DEL DOCENTE

¿Qué centro educativo celebra el Día Mundial del Docente?  ¿Por qué?  Preguntas cuya respuesta revela la profunda crisis que atraviesa la educación en nuestro país. La educación sigue siendo un terreno de nadie, donde todos opinan, todos plantan su tienda, pero sin aportar las soluciones reales, sin llevar a cabo una verdadera investigación, y en especial los poderes públicos que han demostrado su falta de interés por la educación y su demagogia en todo lo que se refiere a esta marginada profesión. Escuchemos  a uno de los más grandes pedagogos actuales de nuestro país, José Antonio Marina, un hombre totalmente comprometido con la educación.


José Antonio Marina

La hora de los docentes. El Mundo
(Viernes, 4 de octubre del 2013)

Mañana es el Día Mundial del Docente, cuyo objetivo es llamar la atención de la sociedad sobre una profesión que está rediseñándose. Hace unos meses, la portada de una revista de difusión mundial titulaba: «El mejor profesor del mundo». Se refería a Salman Kahn, fundador de la Kahn Academy, una academia gratuita a través de internet, que tiene dos millones de alumnos. Universidades de todo el mundo están ofreciendo cursos on line, o colgando sus clases para que puedan ser utilizadas gratuitamente. Grandes empresas han descubierto que la educación va a ser el nuevo negocio del billón de dólares (Forbes lo llama el negocio del Cociente Intelectual). ¿Qué está pasando? Un fenómeno desconocido hasta ahora. Decimos continuamente que hemos entrado en la «era del conocimiento», pero eso es verdad a medias. Donde hemos entrado realmente es en la «era del aprendizaje». En un mundo que cambia velozmente, que cada vez exige más, pero que también ofrecerá más posibilidades para quien sepa aprovecharlas. Ambas cosas hacen necesario el aprendizaje a lo largo de toda la vida. No sólo en la escuela, sino en el trabajo, en la convivencia diaria, en la política, en la vejez. Cuando el ritmo de las sociedades era más lento, la educación se encargaba de transmitir los conocimientos de una generación a otra. Las técnicas no cambiaban, los hijos heredaban los oficios de los padres. Ahora las cosas son distintas, porque una misma generación va a tener que reeducarse continuamente. No es de extrañar el éxito que tienen las palabras que empiezan con «re»: reinventarse, renovarse, resetearse, reescribirse, regenerarse. La moda de los coachers, de los entrenadores personales, no es más que una consecuencia de esta nueva situación. Necesitamos despertar en nuestra nación la pasión por el aprendizaje, para no quedarnos marginados.

sábado, 12 de octubre de 2013

Acerca del mérito y la excelencia



¿ES EL MÉRITO UN VALOR DE DERECHAS?
José Antonio Marina
Artículo publicado originalmente en El Mundo (11.04.2011)

Con frecuencia, creemos pensar cuando en realidad sólo estamos repitiendo 
ideas pensadas por otros o las creencias de nuestra tribu. Este pensar a lo 
loro olvida la genealogía de los conceptos, que suele estar llena de 
tensiones y malentendidos. Resultado: podemos estar diciendo, sin darnos cuenta, 
cosas contrarias a las que creemos decir, o pensar. Por eso, es una buena medida de 
higiene social recordar la historia de ideas fundamentales que utilizamos 
cotidianamente. 

Una de ellas es la noción de mérito. Su significado original es humilde: mérito 
es lo que hace a una persona digna de recompensa o de castigo. Pero, durante la 
Edad Media, los teólogos lo relacionaron con el tema de la salvación, hasta tal punto 
que fue el centro de la polémica protestante. Lutero afirmaba que los humanos no 
podíamos hacer nada meritorio y que la salvación dependía sólo de los méritos de 
Cristo. Los católicos, en cambio, pensaban que los actos humanos cooperan a la 
salvación. Las revoluciones del siglo XVIII introdujeron el concepto en el campo 
político. 

Durante siglos, la posición social, el estatus de una persona habían estado 
determinados por su nacimiento. La movilidad social era mínima. Los revolucionarios 
americanos y franceses rechazaron ese dogma atávico y construyeron un nuevo orden 
social basado sobre el mérito personal, tal como lo había descrito Locke: trabajo, 
conocimiento y esfuerzo. Thomas Jefferson quería para su nación una «aristocracia 
del mérito», y en la noche del 4 de agosto de 1789, los Estados Generales franceses 
abolieron los privilegios y establecieron la jerarquía del valor personal. 

El artículo 6 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano 
dice: «Todos los ciudadanos, siendo iguales a los ojos de la ley pueden acceder a 
todas las dignidades, puestos y empleos públicos, según su capacidad y sin otra 
distinción que la de sus virtudes y de sus talentos». Los diputados no utilizaron la 
palabra mérito porque todavía resonaba muy cercano su significado religioso. Del 
principio «a cada uno según su nacimiento» se pasa al de «igualdad para todos», que 
está matizado por ese de «a cada uno según su talento». La palabra mérito había 
adquirido un significado positivo. Designaba un conjunto de cualidades que merecían 
aprecio o recompensa. 

A partir de ese momento, la educación pública tuvo que encargarse de 
fomentar el mérito y de evaluarlo. En Francia, en 1794 se crean L’ École 
Polytechnique y l’ Ecole Normale Superieure. Administración y educación superior 
comienzan una historia conjunta que se desarrolla durante todo el siglo XIX, cuyo 
núcleo es el sistema de méritos, y que ha constituido un factor esencial del 
funcionamiento del Estado francés y de muchos otros. 

Este sistema fue blindándose y convirtiéndose en una nueva clase social, lo 
que despertó el recelo de los defensores de la igualdad. En 1958, Michael Young 
inventa la palabra meritocracia en su libro Las ascensión de la meritocracia. Un 
ensayo sobre educación y libertad. Acusa a las élites -que habían surgido gracias a la 
defensa revolucionaria de la movilidad social- de dejar de ser abiertas. Sin embargo, 
en el Reino Unido, tanto Tony Blair, laborista, como David Cameron, conservador, 
defienden la meritocracia. Richard Seymour en The Meaning of David Cameron (Zero 
Books, 2010) critica esta postura porque piensa que la meritocracia es «un lenguaje de 
dominio de clase», ligado al sistema capitalista y neoliberal. 

¿Cómo se ha producido este travestismo del concepto de mérito, que de ser 
revolucionario parecer haberse convertido en gran valor del sistema capitalista? ¿Por 
qué se ha vuelto un valor conservador o liberal, rechazado por el pensamiento 
socialista? ¿El reconocimiento del mérito y el fomento de la excelencia atentan contra 
la igualdad? ¿Es la distinción un insulto para la democracia? ¿El gobierno del pueblo 
(vulgo) significa el gobierno de la vulgaridad? 

Estos interrogantes tienen su origen en una confusión suscitada, curiosamente, 
por lo más luminoso y noble que ha inventado la humanidad: la idea de que hay cosas 
que merecemos no por nuestras acciones, sino por el mero hecho de pertenecer a la 
especie humana. Nos hemos habituado de tal manera a esta afirmación, que ya no 
percibimos su rareza. Por ejemplo, nada hubiera irritado más a los personajes de la 
literatura griega y a sus pensadores como la idea de que la dignidad se tenía por el 
hecho de haber nacido, y no por el esfuerzo. “¿Cómo yo, que soy valiente en el 
combate, que me arriesgo por mi ciudad, voy a tener la misma dignidad que un ser 
mezquino que codicioso y cobarde que se esconde y se aprovecha de mi esfuerzo?”, 
dirían los héroes homéricos. 

Sin embargo, la afirmación de que hay cosas que todos merecemos por 
nuestra naturaleza de seres humanos es el principio fundamental e irrenunciable de la 
ética. Los derechos fundamentales amparan ese merecimiento no ganado sino 
recibido. Pero, una vez reconocido, hay que marcar sensatamente los límites de ese 
mérito pasivo, porque si se extiende demasiado valoraremos mucho nuestra 
naturaleza, pero devaluaremos el comportamiento. Y, al hacerlo, la búsqueda de la 
excelencia, o su reclamación, se vuelven sospechosas, como un retoño malvado de un 
aristocratismo insolidario que desea cargarse la igualdad. Esos límites se han vuelto 
borrosos en nuestro país e inducen a confusión. 

Hace pocos años, Victor Pérez Díaz investigó lo que los padres españoles 
pensaban acerca de la educación, y una de las cosas más chocantes que descubrió 
fue el alto número de padres que creían que derecho a la educación significaba 
derecho a tener un título. 

Aterricemos en lo que ha motivado este artículo: el debate provocado por la 
decisión de Esperanza Aguirre de crear un Bachillerato de Excelencia. ¿No se está 
con ello fomentando la segregación, el gueto meritocrático? Los posicionamientos han 
vuelto a ser, una vez más, ideológicos, es decir, se han esgrimido pensamientos 
pensados por la tribu. Por eso es necesario el análisis. Para el público poco versado 
en términos educativos he de decir que el bachillerato no pertenece a la enseñanza 
obligatoria, que se acaba con la ESO a los 16 años, sino que es voluntario y requisito 
para entrar en la Universidad. 

Quiero explicarles la dificultad de la educación obligatoria, para que 
comprendan las dificultades con que nos enfrentamos quienes nos dedicamos a ella. 
Tiene que alcanzar dos objetivos educativos irrenunciables, pero contradictorios. El 
primero de ellos es la integración social y cultural de todos los alumnos, y eso nos 
fuerza a ampliar elásticamente sus límites para intentar que ningún alumno se 
margine, porque eso supone casi su muerte social; el segundo objetivo es 
proporcionar una educación de calidad, lo que exige ser selectivos. Estamos por ello 
inevitablemente sometidos a un movimiento de acordeón. 

LA SOLUCIÓN no es fácil, porque separar en unos centros a los buenos 
estudiantes y en otro a los malos acaba produciendo unas fracturas sociales y 
pedagógicas difíciles de superar. Así pues, la enseñanza obligatoria es una enseñanza 
socializadora. En cambio, con el bachillerato debe comenzar una enseñanza basada 
exclusivamente en el mérito y en la capacidad. Y lo mismo digo, en tono ya 
superlativo, de la Universidad. ¿Para qué queremos miles de universitarios mediocres, 
a los que no interesa estudiar, y que tardan un montón de años en terminar las 
carreras? Que los mejores alumnos de secundaria vean reconocido su esfuerzo, que 
haya centros de excelencia me parece bien, pero es una solución perezosa y si me 
apuran de aficionados. 

Hay otras soluciones técnicamente más eficaces, y socialmente más justas y 
estimulantes Y también, por supuesto, más complejas. En cada centro de secundaria 
se pueden introducir cursos de excelencia voluntarios, cuyo resultado después se 
refleje en los expedientes académicos. Esta posibilidad de acceder a distintos niveles 
de esfuerzo y excelencia existen en los centros bilingües o en aquellos donde se 
imparte el Bachillerato Internacional. 

Murcia introdujo un Bachillerato de Investigación, en el que los alumnos que 
querían podían ampliar con una asignatura más el currículum normal. Este sistema 
nos permitiría también ayudar a los alumnos con altas capacidades, sin necesidad de 
sacarles de su entorno habitual. Se trata de hacer una sabia educación diferenciada, 
justa para todos. Tenemos una escuela rígida y monolítica. Hay que poner múltiples 
posibilidades al alcance de los alumnos, de los profesores y los padres. Unas mínimas 
y otras máximas. Café para todos no es una demostración de justicia sino de simpleza. 
Nuestro sistema educativo es un diplodocus dormido. Las verdaderas soluciones 
educativas no son simples. Y tan simple es la propuesta de Aguirre, si piensa que esa 
es la solución, como simple es la afirmación del ministro de que esa no es la solución. 
Las soluciones existen, las conocemos, y podríamos ponerlas en práctica. Todas 
remiten al principio que debería regir nuestra convivencia: socialismo de las 
oportunidades, protección del débil y aristocracia del mérito. 

miércoles, 9 de octubre de 2013

José Antonio Marina en "¡Gracias, profes!"

José Antonio Marina:“Somos la conciencia educativa de la sociedad”


         Este breve video de uno de los más grandes educadores y pedagogos de nuestro país, el catedrático y filósofo José Antonio Marina, en su intervención como miembro del programa ¡Gracias, profes!, es el mejor alegato en defensa de la actividad educativa, es la conciencia social de lo que realmente significa ser educador. Es, sin duda, la fe y la creencia en el verdadero honor que corresponde al que entrega su vida a la tarea más importante y de mayor trascendencia social, como es la educación. La antigua sabiduría china decía “si quieres ser feliz, hazte profesor o agricultor”, tal era la importancia, para aquellos sabios chinos, de cultivar la naturaleza o educar a un niño, pues ambas profesiones tienen mucho en común.


     José Antonio Marina es, hoy, la voz de todos aquellos educadores que, en medio de una gran incomprensión social de su tarea educativa, trabajan con fe y con esperanza en una regeneración social del verdadero papel del educador. Marina es el primero en dar ejemplo de ello, por su constante trabajo e investigación en este campo y, sobre todo, por su fe y su testimonio como educador, en el aula, en los Medios, en sus libros, entrevistas y charlas, y en toda ocasión que se le presenta. Él es un verdadero guía, “la conciencia educativa de la sociedad”, en estos momentos de oscuridad en casi todos los ámbitos de la vida humana y, en especial, en la educación. Gracias, José Antonio Marina.

martes, 16 de abril de 2013

UN GRAN PACTO SOCIAL POR LA EDUCACIÓN



UN GRAN PACTO SOCIAL POR LA EDUCACIÓN

El revuelo levantado con motivo del resultado, hecho público por la consejería de educación de Madrid, acerca de unas pruebas para maestros de Primaria, pone -una vez más- el dedo en la llaga sobre la urgente necesidad de alcanzar un gran pacto social por la educación, integrado por todas las fuerzas políticas y sociales del país, como el único medio posible para acabar con la improvisación y el abuso en materia educativa, tanto de las comunidades autónomas como de los gobiernos unicolores de turno. En ese pacto se contemplaría, entre otras medidas, la creación de un organismo o institución integrado por las personalidades más sobresalientes del país, en el mundo de la educación, sin distinción de color político. Ese organismo sería el responsable de elaborar las directrices de un nuevo sistema educativo, vigente para varias legislaturas, independientemente del color político que gobierne; y los políticos deberían ceñirse a la labor de gestión y de control, no de dirección. ¿Hay otro medio de intentar, seria y responsablemente, solucionar la grave crisis educativa que sufre España? Parece que no. Así lo demuestran los países que han alcanzado ese gran pacto social, porque consideran la educación como uno de los bienes más importantes, junto a la salud.
Pienso, evidentemente, al escribir esto, si nuestro país está preparado para este gran pacto. Y la respuesta, tristemente, es: NO; no hay más que ver, entre otras cosas, por dónde camina el Sr. Wert (camina sin “ver” realmente la solución a la crisis; disculpen el juego de palabras, creo que justificado). Pues bien, atengámonos a las consecuencias. Con los actuales decretos educativos de recortes, unilaterales y autoritarios, y la ley que prepara el Sr. Wert, la grave crisis se agudizará aún más, lo que no hará sino agravar la deplorable situación económica y social que sufre nuestro país.
Descendiendo al terreno concreto del resultado de esas pruebas, sería oportuno hacer algunas consideraciones. En primer lugar, la evidencia de la grave crisis educativa nacional e internacional, que exige una total transformación del sistema educativo convencional, como señalan los más grandes expertos educativos mundiales: R. Gerver, M. Prensky, Ken Robinson, R. Schank, H. Gardner, etc., y en España, J. A. Marina, entre otros. En segundo lugar, es preciso señalar la incompetencia y la mediocridad de tantos políticos, responsables de educación en nuestro país, que en algunos casos llega a la irresponsabilidad, como en las Comunidades de Madrid y Valencia. La razón es muy simple: son los educadores los que deben dirigir la educación, no los políticos.
En tercer lugar, y no menos importante, ¿qué demuestran, en el fondo, esas pruebas y, sobre todo, el hacerlas públicas de esa manera? Creo que indican muchas cosas: Una gran crisis de la educación en nuestro país, pues esa falta de conocimientos que se achaca a los opositores, es debida al deterioro de la educación, en sus primeras fases. Una ignorancia social acerca de la verdadera formación del educador, que no consiste, esencialmente, en saber por dónde pasa el río Ebro, ni en captar a los que poseen la mayor cantidad de conocimientos generales (eso son restos de inmadurez e infantilismo, de jugar a pillar); la formación del educador consiste en algo más profundo y profesional, como el necesario conocimiento del mundo del niño y del adolescente, que exige serios estudios de psicología infantil y educativa, de pedagogía y didáctica, de las modernas técnicas educativas, y un largo etcétera, así como un código de conducta o código ético específico del educador, un control y un equilibrio mental y emocional, unos principios y valores humanísticos. En suma, la formación del educador es mucho más profunda y compleja de lo que consideran las actuales autoridades educativas y la propia sociedad.
Esas pruebas indican, ante todo, una falta de respeto a los educadores y una grave desconsideración social de esa noble y denostada profesión. Sólo se exige la nota mínima para acceder a las facultades de educación y de letras, que están centradas casi únicamente en la pura y simple adquisición de conocimientos, la mayoría al margen de las necesidades del educador. Y lo que es más sorprendente, ¿por qué los futuros educadores están dispersos por las facultades de educación, de letras y ciencias?  ¿No deberían formarse todos en la facultad de educación, como los médicos se forman en la facultad de medicina? ¿No es la demostración del caos educativo?
A muchas de estas facultades no suelen acceder los estudiantes mejor preparados, como en Finlandia, por ejemplo, sino generalmente aquellos que no han podido acceder a otras facultades o escuelas superiores, de mayor prestigio social y para las que se requiere las máximas calificaciones. De ello se extrae, según las estadísticas, en España y muchos países europeos, un promedio de estudiantes de baja autoestima, en educación, de graves consecuencias en este campo.
De esta evidente falta de formación educativa, ¿hasta qué punto son responsables los actuales maestros y profesores? Sería injusto achacarles a ellos esta situación. Toda la sociedad es responsable, y muy en especial aquellos políticos que tienen, injustamente, en sus manos prácticamente todo el poder en educación. Ellos son los que “ordenan y mandan”, sin ser los profesionales de la educación, sólo sus gestores. La mayor responsabilidad, hoy, de los profesores, a nivel nacional, debería ser oponerse -unidos- a esos desajustes y despropósitos de los políticos, como están haciendo los profesionales de la medicina, precisamente (¡qué casualidad!) en la Comunidad de Madrid. ¿Qué pretenden los políticos de esta comunidad, que no cesan en su campaña de descrédito de la educación y la salud públicas? Es la mejor forma de arruinar un país; ¿no han dado ya demasiados pasos en ese sentido?

Julio Ferreras, educador, excatedrático de IES

(Publicado en Diario de León, 13-04-2013)

domingo, 10 de febrero de 2013

La escuela se usa para domesticar (C. Naranjo)


CLAUDIO NARANJO: “La escuela se usa para domesticar"













“Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea,
se vería lo antieconómica que es nuestra educación”
Claudio Naranjo, terapeuta y sabio.

Claudio Naranjo es un personaje con mayúsculas. Una de esas luces clarividentes y holísticas que forman parte de lo que yo considero deberían ser nuestros “pensadores de cabecera“, junto a un muy selecto grupo de seres que iluminan nuestro camino si somos capaces de escucharles con atención…
En la entrevista que quiero compartir con vosotros hoy, Claudio Naranjo se dirige directamente al centro de uno de los mayores problemas que tenemos en nuestra sociedad actual: la educación. Y pone el dedo en la llaga en un concepto que me parece clave: utilizamos la escuela para mantener y reproducir la sociedad actual…
¿Es eso lo que realmente queremos? ¿Que nuestros hijos sigan y continúen una sociedad que se está cargando el Medio Ambiente, por ejemplo? Estoy seguro de que lo que nos gustaría es que nuestros hijos fueran capaces de hacer una sociedad mejor, un mundo mejor.
Para ello hay que arriesgarse a romper con viejas costumbres, con viejas formas de educar que castran la capacidad del niño para ser curioso, para imaginar, soñar y finalmente crear un mundo mejor. Porque sí es posible otra educación… Una forma de enseñar que no busque simplemente la acumulación de conocimientos, sino la búsqueda del ser o, como define Claudio Naranjo, nuestro “animal interior”.
Otra educación que busque la realidad, no libros que hablen de otros libros. Y esto es lo que defiende Naranjo en esta entrevista concedida a El Periódico de Cataluña el 21/11/2007.
Un soplo de aire fresco.
Dice que el sistema educativo solo sirve para mantener la sociedad actual. ¿Cómo podemos cambiar el mundo con la educación?
La educación tendría que pasar de ser un órgano reproductor de la sociedad que tenemos a ser un órgano de fomento de la evolución. Habría que dejar de usar la educación como sistema de adoctrinamiento o de reclutamiento para esa sociedad. Hay un elemento despótico: se usa la escuela para domesticar. Tendríamos que usar la educación para formar seres completos.
¿Y qué es un ser completo?
La educación actual solo se ocupa de la mente racional, práctica, instrumental, como si fuéramos solo eso. Se crean seres egoístas y prácticos que no tienen una dimensión del goce de la vida. No parece legítimo educar para la felicidad. Si se calculara el precio de la infelicidad que se crea, se vería lo antieconómica que es nuestra educación. Crea gente infeliz, que desarrolla neurosis y enfermedades psicosomáticas, que no funciona bien en el trabajo.
Usted no está a favor de las notas.
El sistema de aprendizaje basado en notas viene a decir que hay que aprender para comerse la zanahoria. Las cosas verdaderas se aprenden por amor a aprender, por amor a la verdad, por deseo de saber. Los niños tienen gran curiosidad, pero se les va matando esa curiosidad cuando se les obliga a repetir cosas aprendidas. Sobre su pregunta anterior, un ser completo no es solo un ser inteligente; también es amoroso y tiene una sabiduría instintiva. Esta sabiduría es sagrada para las culturas chamánicas, que tenían mucho contacto con el animal interior. El alma es como un animal.
¿Los maestros tienen que estimular al animal interior?
Sí. ¿Sabe cómo? Enseñando con una actitud amorosa. No siendo explotadores disfrazados de buenos maestros.
¿Explotadores?
Le roban al niño muchas horas de su vida durante muchos años de escuela. Lo mantienen en una incubadora, inmóvil en la clase aprendiendo estupideces que poco le van a servir para la vida. La verdad no se aprende en libros que hablan de lo que dicen otros libros. Eso es un conocimiento muerto. No hay prueba científica de que la educación de ahora sirva para el desarrollo de las personas. Por suerte, los niños tienen el buen instinto y sentido que les dice: “Esto no va conmigo, no responde a mi situación existencial”.
Y, además, está el ego. Se nos educa para cultivar el ego.
El ego es una prisión. Una mente chica. Un tejido de emociones destructivas y carenciales. Por eso, la envidia, el orgullo, son lo que mueve a la mayoría durante la mayor parte de su vida. Hay que conocer al ego para no ser su esclavo.
¿Cómo es su ego?
Es un buen burrito de carga. Lo uso para mis tareas.
Según usted, ¿cuál es el mayor problema del mundo?
El virus del lenguaje. Se mira todo a través de un exceso de juicios. No vivimos de forma natural, sino a través de conceptos intermedios, de lo que debería ser y cómo debería ser. Y el dinero. Hoy en día, lo único grande es el dinero. Es como si la gente estuviera loca por el dinero. Como decía Antonio Machado, solo un necio confunde valor y precio.
¿Qué es lo real?
La experiencia vivida. Pero la experiencia humana es como la cebolla. Hay cosas profundas y superficiales, incluso en el mundo emocional. Para un místico, lo real es el meollo de la conciencia. El ser es lo real. Y la gente no tiene esa experiencia del ser. La gente busca el ser generalmente donde no está: en el placer, en la intensidad, en tener. Casi toda su vida es un sentido de déficit, porque no saben que existen. Una persona que ha llegado a sí misma es la que ha llegado a saber que es.
Usted lo descubrió en el desierto.
Fue la sala de partos. El comienzo de una nueva vida. Yo era un buscador sediento, me había acercado a muchos maestros, pero no había metido la cabeza en el cielo, excepto con algunas experiencias psicodélicas. En el desierto empezó la posibilidad de encontrar una conciencia contemplativa, de entrar en contacto con lo divino, se le llame como se le llame, porque yo no simpatizo con los que hablan de Dios.
Dios no está de moda.
Y con razón, porque se ha usado su nombre más que en vano. El nombre de Dios lo han usado mucho los bandidos.
Y usted ¿qué quiere ser cuando sea mayor?
Yo ya llegué al cielo, y lo perdí. Me gustaría terminar de volver a la tierra. Sembrar aquí, en la tierra, lo que encontré en el cielo. Yo estoy creciendo, estoy en desarrollo. Por ejemplo, cada vez hablo con más fluidez. También me gustaría tener el corazón más grande, servir más a los otros y estar al servicio de lo que la vida me diga.


"El hombre de hoy sigue siendo un esclavo" (C. Naranjo)




El chileno Claudio Naranjo está considerado como uno de los maestros de la psiquiatría contemporánea, y también de la educación y del conocimiento del hombre




“Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural
recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza”
Claudio Naranjo

ENTREVISTA:CLAUDIO NARANJO|PSIQUIATRA,PROFESOR Y FUNDADOR DEL SAT

"El hombre de hoy sigue siendo un esclavo"
A sus 76 años, el psiquiatra chileno Claudio Naranjo es considerado como uno de los maestros contemporáneos en vida. Profesor de una docena de prestigiosas universidades de todo el mundo y doctor honoris causa por la italiana de Udine; es autor, entre otros ensayos, de Carácter y neurosis y Cambiar la educación para cambiar el mundo. También es el fundador del programa Searchers After Truth (SAT), orientado a promover el autoconocimiento y el desarrollo personal, integrando herramientas y disciplinas occidentales y orientales. Naranjo ha sido invitado recientemente por Esade para reflexionar sobre cómo impulsar una formación más humanista como respuesta a la deshumanización de las empresas y de la sociedad.
"Adaptarse a esta sociedad enferma no es un síntoma de inteligencia"
"El líder que necesita la empresa es un hombre libre, consciente y sabio"

Pregunta. ¿Cómo es posible que se deshumanicen los seres humanos?
Respuesta. Cada ser humano cuenta con dos fuerzas antagónicas en su interior. Uno es el falso yo, más conocido como ego o personalidad, relacionado con la ignorancia, la inconsciencia, el egocentrismo, la insatisfacción y el miedo. El otro es el verdadero yo, nuestra verdadera esencia y que está conectado con la sabiduría, la consciencia, el bienestar y el amor incondicional. Cualquier persona que no esté en contacto con su esencia está en vías de deshumanizarse, pues poco a poco va olvidando y marginando sus verdaderos valores, lo que repercute en su forma de pensar, vivir y relacionarse con los demás.
P. ¿Cómo se sabe que una persona vive identificada con su ego?
R. Es fácil: en primer lugar, porque a pesar de hacer y tener de todo siente un vacío en su interior, como si le faltara algo esencial para vivir en paz. De tanto dolor acumulado, finalmente se desconecta de su verdadera humanidad. Desde el ego, las personas actúan movidas por el miedo y la necesidad de supervivencia física y emocional. Su objetivo es conseguir que la realidad se adapte a sus deseos, necesidades y expectativas egoístas, lo que les lleva a vivir una vida marcada por el sinsentido, el malestar y la necesidad constante de evasión y narcotización de sí mismos.
P. ¿Por qué prevalece la deshumanización de las empresas y de la sociedad?
R. Porque llevamos muchas décadas condicionando a los seres humanos con falsas creencias sobre quiénes son y cuál es su relación con el mundo. Debido a la ignorancia ha prevalecido el ego, desde el que se ha construido una sociedad competitiva, agresiva, avariciosa, superficial, insatisfecha, vacía y ambiciosa, que a su vez sigue condicionando a las nuevas generaciones para preservar el establishment.
P. ¿A qué se refiere?
R. El mundo se ha convertido en un negocio en manos de las grandes corporaciones. Debido al sistema monetario, todas las instituciones funcionan bajo un mismo principio creador: su propia supervivencia. Tanto los Gobiernos como las entidades financieras, las empresas y las instituciones religiosas, que tanta influencia tienen en la sociedad, están orientadas a optimizar sus recursos para tener el mayor lucro posible. El bienestar de la humanidad y del medio ambiente les trae sin cuidado porque no es rentable.
P. De ahí la dificultad de tener verdaderos líderes humanistas...
R. Exacto. A la maquinaria del sistema monetario sólo le interesa que las cosas sigan como están, incluyendo los 40 conflictos armados existentes hoy y que tanto dinero generan a la industria armamentística mundial. Por eso, líderes como los hermanos Kennedy, Gandhi, Luther King y tantos otros fueron asesinados. Los que tienen el poder tan sólo están interesados en continuar teniéndolo, y para eso necesitan seguir esclavizando a los pueblos por medio de la deuda y los intereses bancarios, que impiden que la humanidad salga de este círculo vicioso.
P. ¿Y cuál es su propuesta?
R. Un cambio radical en el proceso de formación humano. Ahora prevalece el condicionamiento egoico, que provoca que el hombre siga siendo un esclavo. En cambio, una educación basada en nuestra verdadera naturaleza potencia el desarrollo de nuestra conciencia, lo que nos libera de las falsas creencias acumuladas por el ego y que tanto limitan nuestra existencia. La crisis económica tan sólo pone de manifiesto nuestra crisis de conciencia. Es un indicador de que algo está funcionando muy mal.
P. Usted suele hablar de "la búsqueda de la verdad"...
R. Todos los grandes sabios de la humanidad, como Buda, Lao Tse, Jesucristo o Sócrates, han dicho lo mismo: el sentido de la vida es aprender a trascender nuestro egoísmo y egocentrismo para que podamos ver a los demás y al medio ambiente que nos rodea como parte de nosotros mismos. No existe la fragmentación, sólo la unidad: todos somos uno. Buscar la verdad implica cuestionar el condicionamiento sociocultural recibido para recuperar el contacto con nuestra verdadera naturaleza. No es ningún síntoma de inteligencia adaptarse a una sociedad como la actual, profundamente enferma. El líder que las empresas necesitan para mejorar la realidad debe ser, ante todo, un hombre consciente, libre y sabio.
  EL PAIS, 15 FEBRERO 2009


martes, 2 de octubre de 2012

Un Pacto de Estado por la Educación





La ONG Educación Sin Fronteras reclama un Pacto de Estado por la Educación

02-10-2012 / 17:30 h EFE

La organización no gubernamental Educación Sin Fronteras (ESF) ha reclamado hoy a los partidos políticos con representación parlamentaria un pacto de estado por la educación, en el que participen los agentes sociales del sector.
En un escrito dirigido a los portavoces parlamentarios, el presidente de Educación Sin Fronteras, Héctor Litvan, expresa su convencimiento de que un paso "previo e indispensable" para abordar una reforma educativa es disponer de un pacto de estado por la educación, que "asegure un consenso en temas básicos y minimice los aspectos más ideológicos de cualquier ley".
La ONG pide la paralización de la reforma educativa impulsada por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, cuyo anteproyecto de ley representa, en su opinión, "una pérdida de participación democrática de la comunidad educativa", al convertir los consejos escolares en órganos consultivos.
Además, ESF rechaza el nuevo enfoque de la asignatura Educación Cívica y Constitucional y valora que la propuesta de reforma educativa "pierde la oportunidad de introducir mejoras en dos aspectos claves para asegurar la calidad educativa: la valoración social del profesorado y la formación inicial de los docentes".
Critica que la partida de Educación se haya reducido un 14,4 % en los Presupuestos Generales del Estado y considera que "esta medida es un nuevo golpe contra un derecho social básico como es la enseñanza".
Esta entidad ha lanzado una campaña, "loquehayquewert.org", para exigir al ministro Wert una educación de calidad y en contra de los recortes, que ha sumado hasta ahora unas 3.500 firmas, según sus datos.