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lunes, 22 de octubre de 2012

“Si la educación no es subversiva no es educación”



“Si la educación no es subversiva no es educación”

Leonardo Garnier, Ministro de Educación de Costa Rica:


Garnier es Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Costa Rica, y Doctorado en Economía por la New School for Social Research, New York. Actualmente - y desde el año 2006 - es el Ministro de Educación Pública de Costa Rica, de 2006 a 2010 durante la segunda Administración de don Oscar Arias Sánchez y a partir de 2010 bajo la Administración de doña Laura Chinchilla Miranda. Su más reciente creación es el libro "Costa Rica: un país subdesarrollado casi exitoso", escrito en conjunto con Laura Cristina Blanco.




1) Decir que la educación es necesariamente subversiva ¿es una afirmación, una provocación o una invitación a revisar los fundamentos de la educación hoy?Es una provocación y una invitación para no perder de vista el papel fundamental de la educación en "permitirnos llegar a ser quienes queremos ser". Esto no se refiere simplemente a los fundamentos de la educación hoy, sino a una preocupación de siempre, pero que con frecuencia olvidamos: la educación como proceso de autoconstrucción de los niños y jóvenes, el proceso por medio del cual – con la guía y el apoyo de sus docentes y del entorno escolar – logran construirse como las personas que quieren ser y no necesariamente para llenar las perspectivas de algún adulto.

2) Parte de la llamada revolución educativa que usted lidera en Costa Rica, promueve la necesidad de “ir más allá del aula” y que el mundo escolar se haga cargo de la necesidad profunda de aprender a vivir en sociedad y con otros. ¿Cuál de los programas vigentes en su país concreta de mejor manera esa apuesta?

Hay un conjunto de iniciativas complementarias. El Festival Estudiantil de las Artes convoca a decenas de miles de estudiantes en todo el país a participar en más de cuarenta disciplinas artísticas y con temas de fondo, ha sido realmente transformador y provocador. La creación de la Dirección de Vida Estudiantil (aunque suene increíble, no existía en todo el Ministerio un espacio institucional centrado en "los estudiantes") y, desde ahí, la creación del Programa Convivir o Programa Nacional de Convivencia, que también está generando muy buenas reacciones. Hemos transformado los Gobiernos Estudiantiles, empoderándolos y dándoles más autonomía (antes, por ejemplo, un candidato tenía que tener el visto bueno del consejo de profesores). Y en términos curriculares, el proyecto Ética, Estética y Ciudadanía ha producido nuevos programas de Educación Cívica, Educación Artística, Educación Musical, Educación Física, Educación para la Vida Cotidiana, Educación para la Afectividad y la Sexualidad Integral… todos con un enfoque muy centrado en esta visión de "educación subversiva".

3) Muchos modelos educativos actuales se sustentan en la necesidad de formar para el trabajo, pero usted afirma que lo central es educar para la felicidad ¿Cuál es el rol del Ministerio de educación en ese énfasis?

La vida incluye el trabajo, claro que hay que formar para el trabajo, pero no como una formación que excluye la formación para una vida plena. En esa línea hemos impulsado reformas muy importantes, introduciendo la enseñanza de la Lógica en los programas de Español, transformando totalmente los programas de Matemáticas desde el primer grado de primaria hasta el último de secundaria (con un enfoque bien innovador); cambiar la forma de enseñar ciencias, partiendo no de enseñar las respuestas o los resultados de la ciencia sino, más bien, partiendo de las preguntas y fomentando el pensamiento científico por indagación. Finalmente, estamos duplicando la oferta de educación técnica que se brinda en Costa Rica: los Colegios Técnico-Profesionales forman tanto en lo académico como en lo técnico, sus graduados pueden seguir a la universidad – si lo desean – pero también pueden ingresar (y lo hacen con buen éxito) en el mundo laboral calificado. Finalmente, la formación ética, estética y ciudadana… es tan importante para la vida personal como para la vida en sociedad y la vida laboral.

4) “Yo quiero que los estudiantes se porten bien porque saben que es lo correcto no porque le tienen miedo al castigo” esta es una afirmación dicha por usted en las charlas TEDxPura VidaED ¿una nueva combinación de ética, emociones y libertad con propósito educativo?

Siempre he creído que cuando instamos a la gente a que actúe "correctamente" para conseguir un premio o para evitar un castigo, no la estamos educando, no la estamos formando, simplemente la estamos entrenando y el resultado suele ser que actúan bien cuando creen que alguien los puede estar viendo. Una verdadera educación debe formar a las y los estudiantes para que desarrollen sus criterios éticos y actúen de acuerdo con ellos: que hagan lo correcto por un imperativo moral, no por miedo ni por querer una recompensa personal. Se trata de aprender a hacer lo correcto por la vieja regla de oro: porque logro ponerme en el lugar del otro.

lunes, 6 de agosto de 2012

Finlandia, un modelo educativo a imitar

Finlandia, un modelo educativo a imitar

El rendimiento global de los estudiantes de la escuela finlandesa ha hecho ganarse una reputación en todo el mundo, y ha demostrado que el sistema educativo del país es un éxito. Los expertos apuntan que la formación del profesorado es fundamental para lograr ese prestigio.

Madrid | Marzo 2010 | Cortijo Enríquez

© www.oph.fiUna buena coordinación entre la familia, la escuela y las instituciones sociales logran uno de los sistemas educativos más eficaces del mundo en Finlandia que tiene un fracaso escolar de menos del 1%. Es la envidia de Europa en Educación. Cada año encabeza la lista del informe PISA, que mide el rendimiento educativo de los países de la OCDE, y es que los alumnos finlandeses son los más aventajados de Europa, en una población que no supera los seis millones de habitantes y que coloca a Finlandia como un país ejemplar. Existe una fuerte inversión en Educación (6% del PIB en Finlandia, sin contar investigación, frente al 4,8 de España). El sistema educativo finlandés es público y gratuito desde que un niño nace hasta que hace el doctorado en la universidad. Pero además, es obligatorio desde los siete (un año más tarde que los niños españoles) a los 16 años. En esta etapa todos estudian lo mismo y el Gobierno pretende, además, que lo hagan en el mismo edificio, o lo más cerca posible, para garantizar un seguimiento continuado del alumno.
«En Finlandia no hay grandes riquezas naturales, por eso creo que sus habitantes son muy conscientes de que la gran riqueza del país es su gente. Los finlandeses valoran mucho la formación y la educación, pero no sólo durante la juventud, sino que lo llevan a cabo de forma continua», afirma Eva Hannikainen, agregada de Cultura y Prensa de la Embajada de Finlandia en España.
A pesar de comenzar más tarde la escolaridad y la lectura, los niños y niñas finlandeses están por encima de todas las puntuaciones de los demás países. «Creo que influyen varios factores. –según Eva Hannikainen-. Por un lado, algo de verdad debe de haber en lo que dicen los expertos en Finlandia, que nos gusta dejar que los niños sigan siendo niños mientras puedan y que jueguen el máximo tiempo posible. Esto va unido, a mi entender, a la idea de que alrededor de los 7 años los niños llegan a una madurez intelectual que les permite asimilar y comprender la información que van recibiendo. Si añadimos a esto el hecho de que la formación del profesorado es muy exigente y que además se pone gran énfasis en los primeros años de la escolarización, hay buenas probabilidades de encaminar adecuadamente al niño. Se da mucha importancia a los maestros de los primeros años  escolares y en cuanto se percibe que un niño tiene dificultades de algún tipo con el aprendizaje, hay un sistema de apoyos y tutorías con los que se procura atajar el problema enseguida. Todo esto corre a cargo de la escuela. El profesor es muy apreciado en Finlandia, y se respeta su opinión como experto que es. Creo que habría que mencionar, por último, que en Finlandia tradicionalmente se lee mucho. Los hijos siguen el ejemplo de los padres, en ese aspecto, porque en las familias se lee. Finlandia tiene un sistema de bibliotecas muy bueno y las bibliotecas son muy frecuentadas».
© www.oph.fiPara ser profesor hay que tener una titulación universitaria superior. Por ejemplo, ser maestro de Primaria requiere seis años de carrera (en España son tres). Su formación está dirigida a que, además de perfectos conocedores de la materia que imparten, sean auténticos expertos en Pedagogía. De ahí lo extenso que resulta su paso por la Universidad. Aunque los profesores creen que su salario podría ser algo más elevado al mes, sin embargo, están contentos con las 13 semanas largas de vacaciones al año (los españoles tienen algo más de 16). La jornada semanal es de 37 horas aunque no todas sean de enseñanza en clase. Si se les pregunta, no dudan: son maestros por vocación y están motivados. Quizá porque gozan de valoración social y prestigio en la sociedad. Trabajan codo con codo con las familias, con las que mantienen una relación fluida.
E.H.: «Finlandia es un país, que valora la educación; es un valor fundamental tradicional de la sociedad finlandesa. Un título académico es muy respetado. La educación continua, de todos los finlandeses, tiene ya una larga historia en Finlandia. La formación es para todos y para toda la vida. En ese contexto, es coherente que se exija mucho al profesorado, en cuyas manos está el garantizar ese valor tradicional de la sociedad finlandesa. Para que funcione un sistema educativo es imprescindible que esté en manos de expertos, y una vez logrado eso, hay que dejarles que hagan su trabajo. Los colegios y los profesores tienen mucha autonomía en su gestión y no se discute su autoridad. Muchos jóvenes intentan acceder a una de las 15 facultades de educación que existen y menos del 10% lo consigue cada año. Muchos lo intentan varias veces. Ser profesor tiene su atractivo y su recompensa, y los jóvenes finlandeses dan prueba de ello al seguir tenazmente presentándose a las exigentes pruebas de acceso, en las que se evalúan sus cualidades humanas, además de las académicas. No todo el mundo sirve para profesor por buenas que sean sus notas».
En momentos como los actuales, de nuevo cambio normativo, es bueno tener modelos a los que echar mano. El problema de los ejemplos de referencia es que te gustan partes del mismo, pero no quieres copiar otros aspectos del modelo que parecen francamente evitables. Es evidente que no podemos hablar de educación sin hablar de sociedad. A la pregunta de ¿qué educación queremos?, deberíamos anteponer la de ¿qué sociedad queremos? Habría que hablar de Finlandia como referente, no sólo educativo, sino también social. Los principios de la educación finlandesa son claros: igualdad de oportunidades educativas para todos sin distinción alguna; no separación de sexos; gratuidad absoluta; ninguna separación por niveles en ningún eslabón educativo; gran peso de los gobiernos locales en la gestión educativa; fuerte proceso de cooperación entre niveles educativos y otros agentes sociales; apoyo individualizado educativo y social a los alumnos con dificultades de aprendizaje; una evaluación pensada en términos de desarrollo personal, que no incluye ni clasificaciones de alumnos, ni test para seleccionar; profesores con gran autonomía (pero también gran responsabilidad) y permanentemente en formación; y una aproximación socioconstructivista a la tarea de enseñar. Las escuelas primarias son propiedad y responsabilidad de los municipios en un 99%. Las escuelas secundarias también lo son en un 91%. La educación especial y la formación profesional está también en manos de los municipios o de la federación de municipios en un 78%. Esto no quiere decir que sea un sistema sin problemas. Allí también es difícil mantener la atención por igual de alumnos muy diversos. También tienen la sensación de que les faltan recursos. Y es habitual que los problemas de las familias, del trabajo, del barrio, lleguen a los centros y generen dificultades en las aulas.
Otro de los factores que benefician al éxito escolar es su descentralización política, y sobre todo derivan de un país que ha entendido que la mejora de educación no es un problema exclusivo de las autoridades, sino de toda la sociedad. El Estado marca un 75% de enseñanzas comunes y el resto lo organiza el colegio con la participación activa de estudiantes y familias. La libertad para diseñar el día a día escolar es amplia, por tanto, no es fácil hablar del sistema de forma general. Pero hay algunos aspectos comunes.
Es evidente que Finlandia no tiene todas las respuestas. Los expertos en educación aseguran que el éxito en el sistema educativo de Finlandia es el resultado de la última reforma educativa, de mediados de los años 70. «Una reforma tiene que hacerse de forma rápida y no estar tocando y modificando las bases del plan, ya que de esta forma lo que ocurre es que se confunde al profesorado y la reforma no tiene los resultados esperados. En Finlandia lo que prima es la dedicación personal con los niños que se quedan atrasados, las tutorías para que todos los alumnos tengan el mismo nivel», declara E. Hannikainen. Los intercambios entre estudiantes finlandeses y españoles son muy importantes. Cada vez hay más interés por conocer ambos países, sus culturas y formas de vida.
Finlandia no sea probablemente un modelo al que seguir ciegamente, pero sí puede ser una guía para el resto de los países que consideran que su sistema educativo tiene que mejorar para construir una sociedad más justa y cohesionada.