viernes, 28 de septiembre de 2012

Importancia de la Ley de Atracción




Escrito por: victoria el 29 Feb 2008 - URL Permanente
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 Los últimos avances científicos de la física cuántica, demuestran que nuestros pensamientos y emociones son en realidad ondas energéticas; vibraciones.
Cada una de estas ondas vibra en una frecuencia concreta y atraen otras frecuencias similares.
Podemos imaginarnos como una radio que uno mismo utiliza para emitir y sintonizar con la frecuencia que desea escuchar.
Somos emisores de frecuencias. Atraemos hacia nuestras vidas, situaciones creadas por nuestras propias emociones, por nuestros comportamientos, nuestras creencias profundas... con frecuencias vibratorias semejantes a las que emitimos.
Ilustremos esto con un ejemplo: un director de empresa piensa: "estamos en plena crisis inmobiliaria. Habrá que ajustarse el cinturón"
Esta persona ya está aceptando la escasez. Su motor aquí ya es el miedo (emoción no muy eficiente para la venta). Este mismo hombre o esta mujer, está aumentando la crisis que ya existe sin su ayuda en lugar de enfocarse en la confianza en sí mismo que necesita ahora más que nunca, en su propia capacidad de eficiencia. Está emitiendo una onda de una frecuencia vibracional baja profesionalmente, además de muy desagradable personalmente.
Tal comportamiento solo puede atraer más situaciones que le asusten un poco más cada día. Resultado: no venderá ningún inmueble... de modo que se sentirá realmente mal, prisionero de su propio estancamiento porque no se da cuenta de lo que el mismo está atrayendo.
De este modo si te enfocas en lo que te hace sentir bien (alegre, relajad@, entusiasmad@...Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla) te llegarán más situaciones cosas, personas, etc. que te harán sentir del mismo modo.
Si por el contrario te enfocas en lo que te hace sentir mal (triste, ansios@, rabios@,...) atraerás hacia tu vida situaciones que concuerdan con ese sentir.
Ten en cuenta que para la ley de la atracción no hay bien ni mal. El Universo solo refleja tu estado de ánimo y manifiesta tus deseos.
Ilustremos esto con un ejemplo: dos personas se encuentran en un atasco provocado por un accidente y llevan media hora esperando que la carretera se despeje. El primero está malhumorado, se queja del gobierno, de cómo va el país, de lo mal que conduce la gente, de lo dura e injusta que es la vida por permitir que haya accidentes... está emitiendo una señal de malestar al Universo. Y eso será precisamente lo que le devolverá. El segundo decide descansar un poco, se pone una preciosa música relajante y decide aprovechar esos momentos de pausa que el Universo le procura. La señal que emite es de bienestar, de confianza en la vida y en sus procesos y eso es lo que el universo le devolverá.
Nuestra fuerza y nuestro poder son infinitos.
La ley de la Atracción ha sido siempre conocida, a través de los tiempos. Sin embargo fue guardada celosamente por grupos de personas que pretendían usarla para su propio beneficio. Tenían la falsa creencia de que no había suficiente riqueza y abundancia para todos y lo querían solo para ellos. Al ocultar esta poderosa fuente de poder conseguían tener súbditos sumisos.
No importa si eres rico o pobre, alto o bajo, sano o enfermo, hombre o mujer... la ley de la atracción como espejo creador siempre funciona.
Y te puedes preguntar ¿Y cómo puede ser que para la gente que se comporta mal, que roba, que son egoístas...también funcione? La ley de la atracción es una Ley Universal. Al igual que la Ley de la gravedad, si saltas hacia arriba volverás a llegar al suelo, no importa si eres bondadoso, generoso... caerás igual que si hubieses sido de otro modo.

Cómo saber si estoy utilizando la ley de la atracción a mi favor:
Ocurra lo que ocurra en tu vida, si tú eliges enfocarte en los pensamientos más positivos que te puedan ayudar, entonces, te darás cuenta de que atraes lo mejor para ti.
No hablamos nunca de que nos sentimos tristes, solos, nerviosos, perdidos... de lo que se trata es de salir de ese estado y no permanecer en él.
Fíjate en la reacción de dos personas distintas ante las mismas dificultades. Nunca es la misma. Una utiliza la dificultad para crecer al enfrentarla y superarla; la otra la aprovecha para caer en la trampa del victimismo.
Cuando te estés sintiendo mal: triste, ansios@, enfadad@, celos@, envidios@, desanimad@... encuentra un modo de cambiar esta vibración, elije otros pensamientos que te permitan sentir bien: alegre, feliz, relajad@... De este modo acelerarás el proceso de atraer a tu vida todo tipo de bien.
Ejemplos de cosas que podemos hacer para subir nuestra vibración: leer un libro sobre la ley de la atracción (siempre inspira y tranquiliza), hacer alguna afirmación, llama a algún amigo, mira imágenes del viaje que quieres hacer, o de la casa que deseas comprar o del coche... escucha una música que te inspire... haz aquello que te ayuda a salir de ahí, y a reencontrar tu felicidad.
Cuando caemos y nos sentimos mal, es importante no quedarnos mucho tiempo en este sentimiento vibracional bajo. Actúa, haz algo, lo que sea que a ti te inspire. Ya sabes, el Universo es un reflejo creador y refleja exactamente aquello en lo que más te enfocas.
¿Verdad que si hubieses sabido esto antes te hubieses ocupado rápidamente de encontrar formas de no quedarte en lo que te hace sentir mal?
Busca tu propia manera y ... ¡adelante!
¡Atrévete a Ser Feliz!
Copyright: Atrévete a Ser Feliz, S.L. y Anne Astilleros

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Educación integral (R. Yus Ramos)


 Educación integral, una educación holística para el s. XXI (R. Yus Ramos)

 Resumen: Durante generaciones nuestro sistema educativo ha estado potenciando únicamente la razón, el pensamiento lógico y analítico, produciendo millones de personas escindidas, con grandes áreas de sus capacidades innatas sin desarrollar. La educación del siglo XXI ha de ser más integral y cubrir las dimensiones físicas, mentales, emocionales y espirituales de las personas. Esta corriente va tomando cuerpo a escala internacional en un movimiento llamado Educación Holística. Rafael Yus, preocupado desde hace años por la educación integral, presenta por primera vez al público español este apasionante tema, abriendo con ello un nuevo debate educativo.
Libro (o libros, pues son dos tomos) verdaderamente interesante para el mundo educativo.



Globalización y educación de la conciencia



GLOBALIZACIÓN Y EDUCACIÓN DE LA CONCIENCIA
Agustín de la Herrán

I. Al desarrollo de la globalización en la educación es a lo que se ha denominado con sentido del humor educación macdonalizada (superficial, exteriorizante, economicista, eficientista e inminentista), que también podría interpretarse como una forma de educación egotizada, inmadura, con conciencia inhibida. El progreso humano necesita a la educación como instrumento.

II. Macdonalización y pretensión eficientista van unidas, y esta combinación permea sus regiones menores y expresiones: enseñanza, formación de profesores, investigación, difusión y vida cotidiana. El planteamiento eficacista-eficientista queda esencialmente definido por los siguientes rasgos: Obsesión por los resultados, búsqueda de buena imagen, idealización de la competitividad, personalización de las instituciones, revalorización de la empresa y valor de la propaganda (M. Á. Santos Guerra, 1999, p. 87, adaptado). Este autor conceptúa el discurso de la eficiencia como peligroso, tanto más en tanto que lógico, pragmático, oficialista, obvio y fulminante (p. 86, adaptado). Es profundamente criticable, en la medida en que sustituye los valores humanos por el productismo, porque:

Lo que predomina en la sociedad, lo que se valora, es el hecho de ser eficaz, de alcanzar unos logros, de conseguir unos resultados. No se analiza tanto el esfuerzo, el proceso, la honestidad, el dinamismo... Si no se han conseguido los resultados, se ha fracasado (p. 89).

Además, es posible que los objetivos pudieron estar fijados de forma pobre o deshonesta, que para alcanzar los objetivos quizá haya que renunciar a la ética, que esos objetivos pueden ser accesibles sólo para unos privilegiados sociales, y que una vez alcanzados pueden ser referente de un mal uso (M. Á. Santos Guerra, 1999, p. 89, adaptado).

III. Este esquema no se corresponde con la verdadera educación, universal y profunda. ¿Podría identificarse algún factor (variable) causal, que por un lado explique el deterioro educativo y que por tanto anide la esperanza? Científicamente, “Comer mal atonta” (J.M. Bourre), refiriéndose también a las hamburguesas. Y pareciera como si tanta y tanta carne picada informativa nos hubiera afectado a la capacidad de reflexión y a la conciencia. Quizá por esto se ha optado por un filósofo como Jurgen Habermas, como epicentro de la racionalidad didáctica, y no por verdaderos gigantes como Eucken, Teilhard de Chardin, Krishnamurti, Panikkar, Dürckheim, Blay, etc. Pero las condiciones y los elementos de entrada o de ingesta del ambiente egocéntrico y psicodinerario imperante no invitan a ello.

IV. Para la educación, el triángulo anterior no sólo actúa como el más determinista de los currícula cerrados, sino que contribuye a alimentar la ilusión de apertura, basada en la superficialidad y en la uniformización. Éste ha sido el regalo promocional por la compra de la obligada globalización capitalista, inventada por quienes en su casa cosechan tantos éxitos bolsistas como fracasos educativos; fracasos tan grandes que el mismo D. Mann (1999), expresaba que el sistema educativo de EE.UU. ya no respondía a los intentos de mejora, porque casi se había inmunizado a las reformas educativas. Casi está inmunizado contra las dietas, los bienestares, la sensibilidad social altruista, la empatía internacional, y otras virtudes aplicadas más allá del ego. He ahí la paradoja bien denunciada por la pedagogía crítica flotante de quienes tienen más motivos y conocimientos para criticar: Latinoamérica, el principal cuarto trastero de EE.UU., y, dentro de ella, los países en proceso de fagocitación “dolorosa”.

V. Como posibles sujetos respondientes a esta actitud crítica, se suele hablar de tres clases de mentalidad: la conservadora, que no cambia, la idealista-ingenua, que lo hace compulsivamente, y la realista, que así mismo puede optar por alguna clase de movimiento consecuente. A mi juicio, estas tres mentalidades receptoras están definidas por las dos dimensiones sistémicas que definen el plano en que se inscribe el triángulo anterior. O dicho de otro modo, constituyen la representación bidimensional fotográfica de una realidad mucho más rica y esperanzadora. Y esa realidad es de nuevo la conciencia, entendida como la capacidad en la que cabe radicar la interiorización educadora, tanto personal como colectivamente comprendida.

VI. Éste podría ser un buen momento para comenzar a hablar, sin reparos, de otra clase de mentalidad no excluyente con las tres anteriores: la consciente o evolucionista cuya molécula constituyente no sería la información objetal sino el conocimiento, entendido como tejido bien ahormado de la madurez personal y social. Si nosotros no lo hacemos, otros lo harán, porque, aunque en este discurso se lleva muchísimo retraso, la evolución desde el ego a la conciencia es un proceso imparable en el que la educación personal y colectiva, escolar y social tiene todo que decir porque aún balbucea.