miércoles, 25 de septiembre de 2013
miércoles, 14 de agosto de 2013
Sobre el placer y la felicidad. Educar para ser felices (ser conscientes)
Al tratar de la felicidad, es preciso
establecer, desde el principio, la diferencia entre placer y felicidad, que
suelen confundirse, lo cual es motivo de serias frustraciones, como dice Platón, que la búsqueda permanente de la felicidad es sinónimo de frustración, y
por lo tanto de infelicidad, es decir, todo lo contrario a lo que se busca. Podemos decir
que todo el mundo va en busca del placer y la felicidad, como una tendencia de
nuestra naturaleza, desea disfrutar y ser feliz, creyendo que es más o menos lo
mismo. Sin embargo, no es así. El diccionario define la felicidad como goce completo del espíritu, y el placer
como sensación agradable; marca,
pues, una diferencia esencial entre ambos vocablos.
Conviene comenzar diciendo que todo
lo que se refiere al ámbito del placer
está relacionado con el cuerpo y lo material, mientras lo que atañe a la felicidad está en relación con el
espíritu y el alma. Entramos, pues, en el mundo de la dualidad, dos mundos muy
distintos, pero complementarios, se necesitan uno a otro; por tanto, hay que
evitar toda polarización en uno cualquiera de estos dos mundos rechazando el
otro, porque ambos son necesarios para que el hombre mantenga el control y el
equilibrio de sí mismo. De ahí la
importancia de conocer las emociones y los sentimientos de uno y otro, esas dos
naturalezas de que está hecho todo ser humano, pues el cuerpo tiene sus propias
emociones y sentimientos, y el alma también posee los suyos. No olvidemos que
somos ambas cosas, alma y cuerpo, espíritu y materia.
De forma que, si nos identificamos
exclusivamente con nuestro cuerpo físico y por ello buscamos satisfacerle sólo
a él, lo que realmente hacemos es ir en busca del placer, no de la felicidad. Y
no hemos de olvidar que el placer está siempre unido a factores externos, a los
sentidos y los instintos, la comida y el sexo, etc. En cambio, la felicidad,
como dice el psicólogo Martin Seligman, de la universidad de Pensylvania*, no
está relacionada con factores externos, sino con cosas como el compromiso o la
vida con significado, con sentido. Dice, asimismo, que la búsqueda de placer no
tiene casi ninguna relación con la cantidad de satisfacción en la vida, y que
los factores para una felicidad duradera son la emoción positiva, el estar
agradecidos y la vida con significado. Pone el siguiente ejemplo: si tomas un
dulce, te masturbas, etc., el placer dura un momento; en cambio la felicidad de
un acto filantrópico dura todo el día y aún más.
Es interesante escuchar el programa
“Aprendiendo a ser felices”, del que extraemos algunas ideas interesantes sobre
la felicidad. Dice Seligman que, en el mundo occidental, hemos gastado la
riqueza en objetos materiales que nos hacían felices, como el lavavajillas o
los helados de vainilla, pero que no proporcionan una felicidad duradera. Sin
embargo lo que la ciencia nos está diciendo, en los últimos diez años, es que
se puede cambiar el compromiso y el significado, el sentido de la vida y la
relación con las personas, “compartiendo algo que es mayor de lo que uno es”. Si
invertimos nuestra riqueza y nuestro tiempo en algo que tenga más significado y
compromiso, todo el tono de la felicidad en el planeta puede cambiar. Se puede
cambiar la vida a los cincuenta años ayudando a otras personas. Sabemos que, en
lo que nos hemos gastado la riqueza, durante los últimos sesenta años, que son
objetos materiales (TV, coches, etc.), no funciona, la gente se ha deprimido
aún más. Pero el excedente que tenemos podemos utilizarlo para construir una
vida más feliz, en el compromiso con otras personas, en el trabajo y en el
sentido de la vida.
Quizás podamos extraer algunas
conclusiones de lo expuesto. El placer no incluye la felicidad, en cambio, la
felicidad sí incluye el placer, por el principio de que lo inferior no incluye
a lo superior, pero lo superior incluye a lo inferior. La felicidad afecta a
todo el ser, en cuerpo y alma, por eso vamos en busca de ella, aún sin saberlo
y, sobre todo, pensando en el disfrute y el placer de lo material, pero la
felicidad no se alcanza fácilmente. El placer, en cambio, sólo afecta al
cuerpo, deja al alma insatisfecha. Alguien ha dicho que el aburrimiento se encuentra al final de todos los placeres; por el
contrario, la felicidad se halla al término de todos los sacrificios. No hemos
de olvidar que la felicidad no consiste en hacer lo que uno quiere (lo que a
uno le da gana, lo que le da placer), sino en querer lo que uno hace. Esto está
relacionado con lo que decía el filósofo griego, Epicteto: No hagas que tu felicidad dependa de lo que no depende de ti.
Pero el ser humano no debería ir en
busca del placer, ni siquiera de la
felicidad, directamente, pues, como dijo el Maestro hindú, Krishnamurti, la felicidad no es en sí misma un fin; es,
como la virtud, un derivado de la libertad. El hombre debe ir en busca de
la consciencia. Dice Jung que los errores del hombre están en la inconsciencia. Hemos de entender esto en
el sentido de que adquirir consciencia es adquirir conocimiento y sabiduría a
la vez, es decir, conocimiento intelectual y conocimiento de nuestro ser
interior (de lo que realmente somos y no de lo que creemos que somos). En una
palabra, adquirir consciencia es despertar, el no permanecer dormidos. De ahí
que la inconsciencia esté ligada a la ignorancia, de la que provienen la
mayoría de los errores que comete el ser humano. Nos referimos aquí,
esencialmente, a la ignorancia de lo que realmente somos, de forma que podemos
tener grandes conocimientos intelectuales, pero ignorar lo que somos.
¿Y qué tiene que ver todo esto con la
felicidad? Pues mucho. El hombre sólo puede ser feliz alcanzando el verdadero
conocimiento de sí mismo; por lo que ser
consciente (es decir, alcanzar el conocimiento de uno mismo) es sinónimo de
ser feliz. ¿Y cuántos seres humanos
llegan a conseguirlo? Pocos, por eso el mundo es tan infeliz. Sólo los llamados
grandes hombres, los grandes benefactores de la humanidad, alcanzan esa cota, y, en general, aquellos que se
entregan, en cuerpo y alma, a servir a los demás, también se van acercando a la
felicidad, aquellos que -como recuerda Martin Seligman- buscan el compromiso con otras personas y el
sentido de la vida.
El experto internacional en el
desarrollo de la creatividad, Ken Robinson, habla del coeficiente de felicidad, como la capacidad de una persona para
contribuir a que los demás se sientan a gusto. De ahí el aforismo no sé bien qué es la felicidad, pero sé que
no es nada si no se comparte. Esta idea de la necesidad de compartir la
felicidad está presente en la pluma de muchos autores. Uno de ellos dice que tenemos solamente la felicidad que hemos
dado. En la misma línea escribió el genio de Pascal: La felicidad es un artículo maravilloso, cuanto más das, más te queda, y
el pensador francés, Auguste Comte: Vivir
para los demás no es sólo la ley del deber, es también la ley de la felicidad.
Se dice de la felicidad que no es una
estación de llegada, sino una manera de viajar. Esa manera de viajar ha de ser
la educación para ser feliz, que debe
estar presente en todas las aulas, tanto de Primaria como de Secundaria, en la
enseñanza formal como no formal, lo que exige al educador una gran preparación
y sobre todo una entrega al servicio de sus alumnos, una cualidad esencial de
todo educador.
Julio Ferreras
Julio Ferreras
* Véase el programa de Redes 363 “Aprendiendo a ser felices”,
en este blog (“Educar para la felicidad”)
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La educación por la música: "Adagio " de Albinoni. Bella y famosa pieza musical, con una historia muy particular. El manuscrito, con los primeros compases de la obra, fue encontrado en la Biblioteca de Dresden, durante el bombardeo de la segunda guerra mundial. Pertenecían, sin duda, al compositor Tomaso Albinoni, pero la composición definitiva estuvo a cargo de Remo Giazotto, biógrafo de Albinoni
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La educación por la música: "Adagio " de Albinoni. Bella y famosa pieza musical, con una historia muy particular. El manuscrito, con los primeros compases de la obra, fue encontrado en la Biblioteca de Dresden, durante el bombardeo de la segunda guerra mundial. Pertenecían, sin duda, al compositor Tomaso Albinoni, pero la composición definitiva estuvo a cargo de Remo Giazotto, biógrafo de Albinoni
Lo que importa son los demás - psicología social
Redes 109: Lo que importa son los demás - psicología social. En contra de lo que se cree habitualmente, nuestros antepasados eran más violentos que nosotros. En este capítulo de Redes, volvemos a hablar del declive de la violencia con el profesor de psicología de la Universidad de Harvard, Steven Pinker.
Junto con él, Eduard Punset analiza las ventajas y desventajas de tener un gobierno mundial, la relación entre la religión y la violencia, el caso particular de los Estados Unidos, la tendencia incipiente en Occidente hacia el vegetarianismo como una manera de evitar el sufrimiento de otras especies además de la nuestra, y el papel de la gestión emocional como una forma de ir a un futuro más pacífico.
Ciencia para la Vida (Redes Punset)
Mejora tu vida con ciencia - Richard Wiseman
Desde hace unos años, la ciencia se ha adentrado en cuestiones como la felicidad, la motivación, la creatividad, las relaciones personales o la toma de decisiones. Y uno de los expertos en difundir las últimas averiguaciones sobre lo que realmente nos importa es Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire que compartió con Eduardo Punset sus conocimientos y su magia.
Desde hace unos años, la ciencia se ha adentrado en cuestiones como la felicidad, la motivación, la creatividad, las relaciones personales o la toma de decisiones. Y uno de los expertos en difundir las últimas averiguaciones sobre lo que realmente nos importa es Richard Wiseman, psicólogo de la Universidad de Hertfordshire que compartió con Eduardo Punset sus conocimientos y su magia.
viernes, 9 de agosto de 2013
Educar por el lenguaje y para la comunicación*
Los diferentes niveles del lenguaje definen a los seres
humanos. El lenguaje del poeta difiere esencialmente del lenguaje de una
persona rústica. Si hoy tuviéramos que definir a los menores por su nivel de
lengua, una buena parte no superaría el nivel rústico y grosero. ¿Cuál es la
razón, si los niños y los adolescentes tienden a imitar a los mayores? La
pregunta así planteada incluye la respuesta. Los menores aprenden el lenguaje
que oyen a su alrededor, en la familia, el colegio y la televisión. El nivel de
lengua dominante, en muchos ambientes sociales de la actualidad, es bastante
burdo y chabacano.
No ha de sorprendernos, pues, el bajo nivel de lengua
de nuestros escolares, con un vocabulario reducido y un desconocimiento de las
normas lingüísticas. ¿Qué nivel de comunicación y de diálogo se puede
establecer así? Sabemos que la ambigüedad en el vocabulario lleva a la
confusión en el pensamiento, y ésta acaba fácilmente en el enfrentamiento. No
se sabe apreciar y disfrutar de la belleza de la palabra. Es la consecuencia de
nuestro espíritu empobrecido, o de nuestra falta de espíritu. “El lenguaje de
cada uno es como la huella dactilar de su espíritu”, dice el filósofo Emilio
Lledó, quien ha sido consciente de la pérdida del poder de la palabra a favor
de la imagen: “El desarrollo de la televisión -dice- es un fenómeno importante
en nuestro tiempo, inevitable y real… Pero yo creo que si no somos palabra, si
no somos lenguaje, si no somos alguien con
una determinada idealidad, entonces las imágenes resbalan sobre nosotros, o nos
agreden y nos deforman”.
El Verbo sagrado, dado al hombre (“en el principio era
la palabra”) como distintivo de su especie, lo hemos vejado y degradado. Hacer
un buen uso de la palabra y de la lengua ya no es un signo de poseer una buena
educación para esta sociedad. La Retórica o el “ars bene dicendi” de los
antiguos, que ocupó un lugar importante en la educación hasta la Edad Media, ya
no interesa, hoy, a una humanidad ensimismada por el mundo de la imagen.
Un educador para el que la palabra, el diálogo y la
comunicación han tenido una gran importancia, es Paulo Freire. “Decir la
palabra -afirma en La Educación como
práctica de la libertad- es transformar la realidad… decir la palabra no es
privilegio de algunos, sino derecho fundamental y básico de todos los hombres”.
A lo cual comenta Julio Barreiro, en el prólogo del citado libro: “Nadie dice
la palabra solo. Decirla significa decirla para los otros… Por eso, la
verdadera educación es diálogo”; y dice de P. Freire: “Nos sorprende -a la
manera socrática- el valor que Paulo Freire da a la palabra”. En otro lugar,
habla Freire del diálogo, del que afirma: “Se nutre del amor, de la humildad,
de la esperanza, de la fe, de la confianza. Por eso sólo el diálogo comunica”,
y dice que sólo hay comunicación cuando se crea una relación de simpatía entre
los polos del diálogo.
El tema de las relaciones y la comunicación entre
todos los seres humanos es, hoy, el arquetipo para el desarrollo de la
humanidad, hasta llegar a establecer unas relaciones cordiales entre todos los
pueblos de la Tierra. Esta idea debe estar cada vez más presente en las mentes
de los educadores y en todas las escuelas del mundo. Según la nueva Teoría
General de Sistemas, la relación lo es todo.
A la hora de hablar y comunicarse, es hoy, pues, más
necesario que nunca, adquirir el buen hábito de pensar en lo que uno va a decir
y el efecto que producirá en el interlocutor. La sabiduría antigua enseña que
antes de hablar es esencial pensar, recordando el precepto “antes de hablar se
debe adquirir conocimiento”. En este sentido, podemos afirmar que no existe, en
nuestra sociedad, una educación por un buen uso del lenguaje y para una buena
comunicación. Tanto en los debates, como en la conversación ordinaria, uno
quita la palabra al otro, expresa lo primero que le viene a la mente y no
reflexiona en el efecto que producirán sus palabras. De esta forma, estamos
sembrando continuamente la semilla de la discordia y del conflicto. No digamos
con qué frecuencia se utiliza el lenguaje para la difamación y la calumnia, que
expresan siempre una bajeza de espíritu, una falta de amor, de comprensión y de
fraternidad. Y tampoco deberíamos olvidarnos del dicho “quien te hable mal de
los demás, hablará mal también de ti”.
La necesidad de una educación por el lenguaje y para
la comunicación queda patente en estas palabras de la líder espiritual
japonesa, Masa mi Saionji: “No hemos usado
las palabras, hemos abusado de ellas.
Este terrible abuso ha sentado las bases del mundo frío y cruel que hemos
construido a nuestro alrededor. A medida que avanzamos por el siglo XXI,
nuestras falsas ilusiones sobre las palabras deben desaparecer. Todas las
palabras negativas deben ser purificadas. Si queremos que la vida en la Tierra
evolucione, todas nuestras palabras deben ser brillantes y llenas de armonía.
Si revisamos la historia de la humanidad, podemos percatarnos de que es debido
a la forma en que cada individuo ha utilizado las palabras, y no por ninguna
otra razón, por lo que existen tantos conflictos, calamidades, enfermedades y
discriminación”.
A. Huxley dice que disponemos actualmente de todo el
material intelectual necesario para una sólida educación en el uso propio del
lenguaje, para una educación en todos los niveles, desde la guardería hasta los
cursos para licenciados, y que se debería llevar a cabo inmediatamente. Pero no
es así, por eso afirma más adelante: “En ningún sitio se enseña a los niños, de
un modo sistemático, a distinguir la afirmación verdadera de la falsa, la
significativa de la carente de significado. ¿Por qué es así? Porque sus
mayores, inclusive en los países democráticos, no quieren darles esta clase de
educación”. En otro lugar, Huxley dice que la libertad está amenazada y que la
educación para la libertad es de necesidad muy urgente.
Por eso, la Nueva Educación defiende que la educación
por el lenguaje y para la comunicación es uno de sus propósitos, pues, por un
lado, la educación se ocupa básicamente de establecer relaciones e
interrelaciones, de construir puentes y eliminar muros y fronteras, es decir,
de la verdadera comunicación entre los seres humanos. Por otro, la lengua es el
medio más asequible para comunicarnos con los demás, y un lenguaje fino y elegante
es idóneo para la expresión de nuestros sentimientos más íntimos y elevados, y
también para la expresión de un espíritu refinado. Aristófanes dijo que los
pensamientos elevados deben tener un lenguaje elevado.
Emilio Lledó dice que la educación debe fomentar la
reflexión, la curiosidad por el lenguaje, por el significado de las palabras.
Por ello, es preciso desarrollar en los niños y los adolescentes el hábito de
usar las palabras con corrección y respeto, de modo que sean la expresión de nuestros
correctos pensamientos y de un propósito benéfico en la comunicación. Es
preciso imbuirles en el amor por la lectura, y sobre todo por las bellas obras
de la literatura, apropiadas -si es preciso- para su nivel de conocimientos. El
profesor y orientador, A. Escaja, en su libro “Educar en familia”, dedica un
apartado a la educación por el lenguaje, donde trata de la importancia de
enseñar a los niños a utilizar un lenguaje elegante y correcto, porque “las
palabras -dice- acaban perfilando nuestra personalidad”.
Este objetivo de hacer un mejor uso del lenguaje y
enseñar a hablar correctamente, con todo lo que ello significa de practicar el
respeto a lo que dicen los demás, evitando la calumnia, la difamación y la
frivolidad, era ya uno de los pasos del “Noble Óctuple Sendero” del Buda. Así
pues, esta doble educación por el lenguaje y para la comunicación ha de
comenzar en la familia y en la escuela, para ponerla en práctica,
posteriormente, en todos los ambientes sociales. Sólo así podremos construir
sociedades que vivan en la armonía y el respeto, y crear una convivencia
pacífica.
* Se permite el uso y la difusión de este documento
citando su procedencia. Reservado por derechos de autor
_______________
A la educación por la música: "Serenata", de Schubert, para orquesta de cuerda. Esta inmortal serenata es una bella melodía, de una gran inspiración, y se caracteriza por su absoluta perfección del acabado, su gracia y su belleza, que deleitan siempre.
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A la educación por la música: "Serenata", de Schubert, para orquesta de cuerda. Esta inmortal serenata es una bella melodía, de una gran inspiración, y se caracteriza por su absoluta perfección del acabado, su gracia y su belleza, que deleitan siempre.
sábado, 27 de julio de 2013
El Voluntariado en la sociedad actual
Una sociedad no puede considerarse avanzada sin la presencia, cada vez mayor, del Voluntariado. Sólo a través de la justicia, la solidaridad y la defensa de los derechos humanos, puede salir la humanidad actual de la grave crisis que padece. Por eso, en las sociedades democráticas, aumenta cada día más el número de voluntarios, especialmente entre los jóvenes. La presencia de las múltiples organizaciones humanitarias es una esperanza para el futuro de los pueblos. Es la reacción de la parte más noble de muchos seres humanos, ante el egoísmo y la ambición de otros. Es preciso propiciar esta educación para la solidaridad social, en la familia, los centros educativos y en toda la sociedad.
Plataforma del Voluntariado en España
La Plataforma de Voluntariado de España (PVE) es una organización no gubernamental que coordina la promoción y difusión del voluntariado y la acción solidaria a nivel estatal.
La PVE se constituye en 1986 y, en la actualidad, está integrada por 79 organizaciones de ámbito regional y local, así como por plataformas autonómicas y provinciales que representan a más de un millón de personas voluntarias de todo el Estado.
La PVE es el referente de la coordinación y sistematización de la acción voluntaria en España.
Entre sus miembros figuran ONG y plataformas que trabajan en diferentes esferas de la sociedad, tales como Cruz Roja Española, Cáritas, Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), UNAD, Asociación Española contra el Cáncer, (AECC), Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, Save The Children, ONCE o Médicos del Mundo, entre otras.
Declarada de utilidad pública, su labor es impulsar el voluntariado, promover el compromiso y la participación social, además de sensibilizar a la ciudadanía. Forma parte del Consejo Estatal de ONG, del Centro Europeo de Voluntariado (CEV) y del International Associaton for Volunteer Effort (IAVE).
La Plataforma del Voluntariado de España participa en la elaboración de políticas y programas de voluntariado, defiende los intereses y la independencia de las ONG que la integran y actúa como portavoz en foros nacionales e internacionales del Tercer Sector de Acción Social.
Buscador del Voluntariado
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La educación por la música: J.S.Bach-Toccata e Fuga BWV 565. Bella pieza para órgano, en que además de escuchar a uno de los más grandes intérpretes de Bach, Karl Richter, se puede observar la majestuosidad de este instrumento
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La educación por la música: J.S.Bach-Toccata e Fuga BWV 565. Bella pieza para órgano, en que además de escuchar a uno de los más grandes intérpretes de Bach, Karl Richter, se puede observar la majestuosidad de este instrumento
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