martes, 5 de marzo de 2019

La inteligencia espiritual ( Francesc Torralba)


La inteligencia espiritual
(Entrevista a Francesc Torralba, autor del libro “Inteligencia espiritual”)

Que no existe un único tipo de inteligencia lo sabemos desde hace mucho. Sabemos que hay personas con una gran habilidad lógico-matemática y una reducida inteligencia lingüística, y otras con una inteligencia espacial muy desarrollada y una notable falta de habilidad emocional. ¿Y la inteligencia espiritual? Es la que nos permite transcender, crear y, en última instancia, ser felices de una manera profunda y duradera. Recientemente, Francesc Torralba, autor de Inteligencia Espiritual, entre otras obras concedió a Plataforma Editorial la entrevista que transcribimos por cortesía de Espiritualidad Progresista Blogspot




Francesc Torralba: Es una modalidad de inteligencia que también se denomina existencial o trascendente. Completa el mapa de las inteligencias múltiples que desarrolló, hace más de dos decenios, Howard Gardner. Nos referimos a una inteligencia que nos faculta para preguntar por el sentido de la existencia, para tomar distancia de la realidad, para elaborar proyectos de vida, para trascender la materialidad, para interpretar símbolos y comprender sabidurías de vida. El ser humano es capaz de un conjunto de actividades que se no explican sin referirse a este tipo de inteligencia. Es especialmente cultivada en los grandes maestros espirituales, en los filósofos y artistas, también en los creadores.



lunes, 24 de diciembre de 2018

NIÑOS CON 13 AÑOS, ¿MADUROS PARA USAR SOLOS LAS REDES SOCIALES?


NIÑOS CON 13 AÑOS, ¿MADUROS PARA USAR SOLOS LAS REDES SOCIALES?
Catherine L’Ecuyer,

(publicado en El País el 11/06/18)

UN PROYECTO DE LEY EN ESPAÑA BAJA LA EDAD PARA DARSE DE ALTA SIN CONTROL PARENTAL EN ESTOS SITIOS WEB
Francia acaba de anunciar que cumplirá con su promesa electoral de prohibir el móvil en las escuelas. Resulta curioso que una promesa así pueda llevar a un político al poder en los tiempos que corren. Spain is different, desde luego. Aquí, acaba de proponerse un proyecto de ley que baja de 14 a 13 años la edad para consentir al tratamiento de los datos —y por lo tanto para darse de alta a una red social—, a pesar de que el marco legislativo europeo recomendaba 16 años a sus Estados miembros. Unos hablan de “una generación pérdida”, mientras que otros aseguran que “la tecnología es neutra y que el impacto dependerá del uso que se haga de ella”.
¿Es neutra la tecnología? Veamos el caso de una tecnología “neutra”: una nevera. Supongamos que cada vez que abrimos la nevera, se enciende la luz. ¿Volveríamos a abrirla varias veces para ver si se ilumina? No hacemos eso, porque nos resulta previsible que ocurra -mientras la bombilla no se funda-. La luz no provoca fascinación, ni adicción, porque no hay descarga de dopamina en el cerebro cuando abrimos neveras. Ahora bien, imaginémonos que cada vez que abrimos una nevera “inteligente”, nos da noticias en directo de la erupción de un volcán en una ciudad cercana, estadísticas de las personas que han pensado en nosotros en tiempo real, nos dice si esos pensamientos fueron positivos o no, y además nos enseña comidas distintas de las que podemos escoger para comérnoslas inmediatamente con una presentación impecable. ¿Cuántas veces abriríamos la nevera cada día? ¿Creemos que el uso de esa nevera no impactaría en nuestros hábitos alimenticios? ¿En nuestro peso? ¿En la cantidad de tiempo que pasamos en la cocina? ¿En el tiempo que dejamos de dedicar a otras actividades?
Decía Marshall McLuhan que “la postura según la cual la tecnología es neutra es la del adormecido idiota tecnológico”. Frase dura, pero de una curiosa vigencia, después de que Mark Zuckerberg haya confesado en uno de los eventos más destacados de su interminable gira del perdón, su comparecencia ante los representantes del Congreso de los Estados Unidos: “hemos creado una herramienta neutra, pero no hemos pensado en como podía ser usada para hacer el mal”. ¿Solución? La contratación de 20.000 personas que revisarán nuestros muros al peine fino y eliminarán los contenidos considerados “no seguros para la comunidad”. Y muy recientemente, Facebook sorprendió una vez más con el anuncio de la contratación de “especialistas en credibilidad de las noticias”, eufemismo divertido por “editor de noticias de medios de comunicación”. Un duro golpe para un medio que siempre se posicionó como “neutro”. ¿Cómo se decide si un contenido es seguro, o no? ¿Cuál es el criterio? El de la neutralidad. La neutralidad todo poderosa de una empresa que se atribuyó a sí misma la infalibilidad para emitir el sello del nihil obstat sobre el contenido emitido y consumido por sus 2.200 millones de usuarios, nada menos que una tercera parte de la población mundial. Ninguna religión, ninguna organización en el mundo tiene actualmente tantos adeptos susceptibles de ser influidos por el incuestionable dogma de la “neutralidad”. Un dogma con tantas fisuras, que se está empezando a convertir en una pesadilla recurrente para Zuckerberg.
Si pensábamos que el impacto que tiene la tecnología depende del uso que se hace de ella, es que nos olvidamos de que, en la vida, no hay nada gratuito. Cuando usamos una herramienta, tenemos que pagar un precio por ella. Otra cosa es que no seamos conscientes de ello, por mucho consentimiento y acuerdo de uso con letra pequeña que hayamos firmado con el dedo. En el caso de las redes, lo que entregas, no es dinero, eres tu mismo. No solo por las horas y por la preciada atención que le dedicas. Va mucho más allá de eso. Las plataformas que ofrecen contenidos en las redes, o que permiten a los usuarios compartirlos, no están en el negocio de entregar contenidos a cambio de nada. Están en el negocio de entregar usuarios a los que patrocinan sus plataformas y esos contenidos, o incluso a terceros. Por lo tanto, la moneda de cambio por el uso de las redes, es el usuario. Eres tú, o es tu hija o tu hijo. Y pronto podrá hacerlo sin tu consentimiento con tan solo 13 años.
Y si pensamos que el impacto no se aprecia, recordemos que 30 segundos de una publicidad en la Super Bowl valen más de dos millones de dólares. Las empresas no gastarían ese dinero si ello no tuviera un impacto directo e inmediato en el consumo o la apreciación de sus productos o de sus marcas. La atención del usuario y su información privada es un bien preciado que nunca había sido objeto de tanto poder económico y político. Tanto es así, que sabemos que una empresa de consultoría política —Cambridge Analytica—, se hizo indebidamente con la información de más de 50 millones de usuarios de Facebook, consiguió influir en el resultado de las elecciones americanas y cambiar el curso de la historia de la democracia.
Hace unos días, Facebook confesó el intercambio de datos de usuarios con al menos 60 empresas, entre ellas Apple, Amazon, Samsung y Microsoft. ¿Quizás sea esa la explicación por la que el joven fundador de Facebook tiene las entradas del audio y de la cámara de su dispositivo tapadas con un celo oscuro? ¿Podemos, entonces, razonablemente asumir que un menor de 13 años tiene la madurez suficiente para dar su consentimiento a una actividad que tiene tantas implicaciones?
Algunos dicen que, si les quitamos el Internet a los jóvenes, es como si les quitáramos la sangre. ¿Es posible defender la neutralidad de una tecnología de la que hablamos en esos términos? La tecnología en una mente no preparada para usarla, difícilmente será neutra. Y menos si está diseñada para la adicción. Nuestros hijos son hijos de su tiempo, y es cierto que su tiempo no es el nuestro. Pero si deseamos lo mejor para ellos, no podemos dejar que sean esclavos de su tiempo; para ello, necesitamos leyes que no dejen a los padres fuera de juego.

Educar en el asombro


Educar en el asombro

Año de publicación: 2012
¿Cómo educar en un mundo frenético e hiperexigente?
¿Cómo conseguir que un niño, y luego un adolescente, actúe con ilusión, sea capaz de estar quieto observando con calma lo que le rodea, piense antes de actuar y esté motivado para aprender sin miedo al esfuerzo? Los niños de los últimos veinte años viven en un entorno cada vez más frenético y exigente, que por un lado ha hecho la tarea de educar más compleja, y por otro, los ha alejado de lo esencial. Vemos necesario para su futuro éxito programarlos para un sinfín de actividades que, poco a poco, les están apartando del ocio de siempre, del juego libre, de la naturaleza, del silencio, de la belleza. Su vida se ha convertido en una verdadera carrera para quemar etapas, lo que les aleja cada vez más de su propia naturaleza, de su inocencia, de sus ritmos, de su sentido del misterio. Muchos niños se están perdiendo lo mejor de la vida: descubrir el mundo, adentrarse en la realidad. Un ruido ensordecedor acalla sus preguntas, las estridentes pantallas interrumpen el aprendizaje lento de todo lo maravilloso que hay que descubrir por primera vez.








miércoles, 28 de febrero de 2018

Educar es mucho más que enseñar Matemáticas, Historia, Lengua, etc.


Educación y cambio ecosocial.
Entrevista a Rafael Díaz-Salazar

«Aprender a ser, aprender a vivir juntos, aprender a conocer y aprender a hacer son los cuatro grandes objetivos de la educación»

Nuestro entrevistado es profesor de Sociología y Relaciones Internacionales en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense. Realizó con Francisco Fernández Buey su tesis doctoral sobre Antonio Gramsci. Ha publicado libros sobre la persistencia de la clase obrera, los trabajadores precarios, el pensamiento político de Gramsci, la izquierda y el cristianismo, los movimientos sociales altermundistas, la laicidad o las desigualdades internacionales. En los últimos años está investigando sobre ciudadanía democrática y educación

Salvador López Arnal (SLA): Mi felicitación más sincera por tu nuevo libro Educación y cambio Ecosocial (PPC, 2016). Está lleno de sugerencias, excelentes argumentaciones y sentimientos admirables. ¿Qué es para ti la educación?

Rafael Díaz-Salazar (RDS): La enseñanza y el autoaprendizaje de una vida con sentido, lo que requiere una formación de todas las dimensiones de la personalidad: mente, sentimientos, deseos, comportamientos, etc. La educación socrática que propugno ha de llevar al descubrimiento de nuestra identidad personal y de nuestra misión social en el mundo. Aprender a ser, aprender a vivir juntos, aprender a conocer y aprender a hacer son los cuatro grandes objetivos de la educación.

SLA: ¿No te gusta el término enseñanza? ¿Por qué hablas de transformar los centros de enseñanza en centros de educación?

RDS: Me opongo a la reducción de la educación a instrucción escolar sobre unos contenidos distribuidos en asignaturas. Educar es mucho más que enseñar Matemáticas, Historia, Lengua etc. No basta con innovar la didáctica, pues lo fundamental es cambiar los contenidos curriculares y relacionarlos con el desarrollo psicológico y con los problemas sociales. La denominada “excelencia educativa” puede estar al servicio de la reproducción de la sociedad capitalista o de la transformación ecosocial.
Hoy existen tres tipos de centros escolares en las escuelas públicas, concertadas y privadas: neoliberales, humanistas liberales y ecosociales. Defiendo una transición a un modelo de centros escolares en los que la ecología crítica configure toda la acción
educativa.

lunes, 16 de octubre de 2017

La música y la educación integral y holística

La música y la educación integral y holística

       Cuando la música entra en la vida de un niño, deja de ser pobre (J. A. Abreu)
       “La música no es una materia, una asignatura. Es parte de la vida misma, es la base de toda educación” (K. Pahlen)

Tratamos aquí de la llamada Nueva Educación, una educación integral y holística, no de la enseñanza tradicional, que hemos recibido y que se encuentra en plena decadencia en la actualidad, debido a sus muchas contradiciones internas y, sobre todo, a que obedece a una visión del mundo de la época industrial y de la ciencia clásica mecanicista, superada, hoy, por una nueva visión del mundo y de la naturaleza, así como por la conciencia cada vez más generalizada de estar viviendo en una nueva época, muy diferente a la anterior. Aquí radica la grave crisis que está atravesando esta mal llamada “educación”, ya que solo ha sido una “enseñanza”, una “instrucción”, centrada en la adquisición de conocimientos externos y ajena a las verdaderas necesidades del niño y del adolescente. “El cientificismo penetró en la educación y la convirtió en simple instrucción”, dice Gallegos Nava. La música, como medio de comunicación universal, posee un papel de suma importancia en el desarrollo humano, y es precisamente la educación el medio idóneo para su conocimiento y difusión.
Por eso, E. Willems, como buen educador, quiere dejar bien clara, desde el principio, la diferencia entre la educación musical y la instrucción o la enseñanza. “Aquella -dice- es, por naturaleza, humana en esencia y sirve para despertar y desarrollar las facultades humanas”, y hace esta clara diferenciación: “Mediante la instrucción se informa, con la enseñanza se imparten conocimientos, con la educación se forma”. Señala también que el concepto de educación es más o menos moderno, por lo que hasta ahora lo que ha predominado es la instrucción o la enseñanza, y recuerda que esta siempre viene de fuera, mientras la educación surge en nuestro interior.
Es evidente la importancia de la música y la conciencia para la transformación de la humanidad y el nacimiento de un nuevo ser humano, y solo a través de a música pueden llevarse a cabo realmente esa transformación y ese nacimiento, de forma que las tres: música, conciencia y educación constituyen tres pilares en que ha de sustentarse ese cambio fundamental. Después de las investigaciones que se han llevado a cabo, en el campo de la educación integral y holística, y con la ayuda de la neurociencia y la psicología, hoy se defiende la idea de que la educación es un proceso de despertar de la conciencia o no es educación. Es a esta educación, que considera que la esencia de la vida es la armonía, no el conflicto, a la que nos referimos aquí y a la que la música sirve como un apoyo esencial. “Se debe considerar la música como uno de los primeros elementos de la educación, y su pérdida o su deterioro es el signo más consumado de la decadencia de los imperios”, escribió Confucio.
Aunque el término paradigma no es habitual en los libros sobre música, ni siquiera en los últimos decenios, hemos de reconocer que estamos en un cambio de paradigma a nivel global, también en la educación y la música, y en el que es habitual el trasvase de ideas y de corrientes artísticas, y donde es preciso considerarlo todo unido, no separado, “no hay nada separado, si no es en nuestras mentes”, una afirmación habitual en el esoterismo, y confirmada, hoy, por la ciencia moderna. No puede existir una educación al margen de la música y la creatividad artística, porque ambas son aspectos fundamentales y específicamente humanos. Por eso, esta defensa que hacemos de la música y la educación, supone un gran avance en el progreso natural de la humanidad, y ha de desarrollarse, en el futuro, con un nivel de conciencia superior, como una manifestación y una consecuencia de la evolución y el progreso humanos.

Debido a la falta de investigación al respecto, en especial en la educación, apenas son conocidas estas semejanzas entre la música y la educación:
 * La música se presenta ante nosotros en dos planos, o en dos estados, como dice Stravinsky: el del compositor y el del intérprete. Algo semejante ocurre en la educación, pues esta necesita -en su propia esencia- dos clases de educadores: educadores por naturaleza (los padres) y educadores por formación (los profesionales de la educación). Así que ambas -música y educación- son duales en sí mismas y tienden a formar una verdadera simbiosis:
     - El artista creador y el artista intérprete, en el mundo de la música
     - Los padres y los profesionales de la educación, en el mundo de la educación

 * Hay también una semejanza entre el músico y el educador (o el maestro), en cuanto a la falta de consideración social de ambos. Respecto al músico, es evidente la marginación que sufren tanto él mismo, como los estudios y centros oficiales de música. El educador y el maestro, por su parte, son vistos como profesionales de segunda categoría. Esa marginación también es evidente, si comparamos, socialmente, a ambos (músico y educador) con otros profesionales: médico, abogado, arquitecto, ingeniero, etc. 
    
* Hay una tercera semejanza, de gran importancia. Música y educación son dos ciencias y dos artes de futuro, más que de presente inmediato, porque la sociedad, en general, no ha logrado captar y comprender aún la trascendencia social y cultural de ambas, como la base fundamental para el desarrollo del ser humano y de la propia sociedad; por eso, una y otra son dos grandes desconocidas, dos asignaturas pendientes. Y ello, a pesar de que la música y la educación poseen un poder y un campo de acción interminables, pues son capaces de llenar toda la vida humana, desde el nacimiento a la muerte. Recordemos al pianista y pedagogo Daniel Levy: “En una cultura más madura, la música tendrá una significación más amplia… La música nos permitirá descubrir los esquemas reales del universo, la importancia de las galaxias, las estrellas y quién es el planeta Tierra como un todo”.

A ello podemos añadir la relación que existe entre la educación y la música, por un lado, y la espiritualidad y la feminidad, por otro. Así es, esa falta de comprensión social que han sufrido la música y la educación, la padecen igualmente la espiritualidad y la feminidad, dos aspectos esenciales de la vida humana, desconocidos en su verdadero contenido y manipulados por los poderes autoritarios y dogmáticos para un mayor control de los ciudadanos. Pero este siglo XXI se está caracterizando por el desplome de esos poderes y sus estructuras mentales y sociales, basadas -como hemos visto- en el sistema patriarcal, la revolución industrial y la ciencia clásica. Por ello, están emergiendo nuevas ideas que afectan esencialmente a los prejuicios y convencionalismos sociales dominantes, ideas que traen un aire renovado y una nueva visión de la naturaleza y de la vida, más objetivas y ajustadas a la verdadera esencia del ser humano. Estas ideas afectan, de forma especial, tanto a la educación y la música, como a la espiritualidad y la feminidad, cuatro áreas de la vida humana discriminadas y manipuladas, que están irrumpiendo con fuerza en todo el mundo y que caracterizan los profundos cambios que se están llevando a cabo, en los comienzos de este nuevo siglo y nuevo milenio.

Y acerca de la música y de la educación, como dos artes y dos ciencias de futuro, traemos esta cita de la psicóloga esotérica, A. Bailey, hablando del reestablecimiento de Los Misterios (los secretos que serán desvelados a la humanidad cuando esté preparada): “Los Misterios restablecerán el color y la música para el mundo, tal como esencialmente son, y lo harán de tal manera que el arte creador actual será, para ese nuevo arte creador, lo que los pequeños bloques de madera con que juega el niño, son para una gran catedral como la de Durham o Milán. Cuando sean restablecidos los Misterios, harán realidad -en forma incomprensible ahora para ustedes- la naturaleza de la religión, el propósito de la ciencia y la meta de la educación, los cuales no son lo que creen ustedes hoy”.


Julio Ferreras, educador, catedrático jubilado de IES 

miércoles, 28 de junio de 2017

Conciencia Global

CONCIENCIA GLOBAL



Comienza la cuenta atrás de la catástrofe climática



Comienza la cuenta atrás de la catástrofe climática
El calentamiento global acorta el tiempo para la destrucción de la humanidad

La escalada de la temperatura de la Tierra es imparable y no da tregua, precipitando el deshielo y la subida de los océanos. También aumenta el riesgo de que el CO2 y el metano almacenados en los fondos marinos y en el permafrost suban a la atmósfera y den el golpe de gracia al calentamiento global, convertido en la principal amenaza para la supervivencia de nuestra especie en el horizonte de 2020, según el Pentágono.

“Ni la sociedad, ni el hombre, ni ninguna otra cosa deben sobrepasar los límites establecidos por la naturaleza” (Hipócrates, siglo V-IV a. C.)