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viernes, 10 de enero de 2014

LAS NACIONES UNIDAS – ENCARNANDO IDEALES

Buena Voluntad Mundial  Boletín 2013 No. 1
(Boletín que realza la energía de la buena voluntad en los asuntos mundiales)

LAS NACIONES UNIDAS – ENCARNANDO IDEALES

Imagínese que un niño le pregunta, “¿qué hace la ONU?” Es una
pregunta sencilla y, para responder, puede que busque en Internet noticias relacionadas con la ONU. Un par de horas después, posiblemente contestaría al niño, “bueno, cuando se trata de cosas importantes –cosas que afectan a personas en todas partes– hay pocas cosas que la ONU no haga.” La mayoría de la gente está acostumbrada a oír hablar sobre la implicación de la ONU en crisis humanitarias urgentes, como la situación de los refugiados en Siria y los países colindantes. Muchos también sabrán que la ONU está involucrada simultáneamente en el lado político de esta crisis, intentando reunir a las partes para poner fin al conflicto armado. Pero si nos alejamos del foco de atención de las crisis inmediatas, la ONU está implicada en muchas otras situaciones de ayuda menos ‘noticiosas’ –dos ejemplos recientes están en el estado de Kachin en Birmania, y en el área de Seleka en la República de África Central. Y la ONU está también involucrada en muchos otros conflictos, tanto activos como en alto el fuego temporal. Aún menos conocido es el trabajo de la ONU y sus agencias en otras áreas –la reforma de los impuestos internacionales, la cooperación meteorológica, la navegación internacional aérea, la cooperación científica, educativa y cultural, y la lista sigue.

La Carta
En ese punto, nuestro niño imaginario podría decir, “¿Y por qué
hace tantas cosas? ¿Para qué sirve la ONU?” responder a esta
pregunta nos llevaría a examinar la Carta de la ONU. El preámbulo de la Carta es, posiblemente, la declaración de intenciones más emotiva y ambiciosa de cualquier organización, y merece la pena citarla, tomándonos un tiempo para reflexionar:

“NOSOTROS LOS PUEBLOS DE LAS NACIONES UNIDAS
RESUELTOS
a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la
guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la
Humanidad sufrimientos indecibles,
a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre,
en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad
de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes
y pequeñas,
a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la
justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de los
tratados y de otras fuentes del derecho internacional,
a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida
dentro de un concepto más amplio de la libertad

Y CON TALES FINALIDADES
a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos
vecinos,
a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la paz y la
seguridad internacionales, a asegurar, mediante la aceptación
de principios y la adopción de métodos, que no se usará la
fuerza armada sino en servicio del interés común, y
a emplear un mecanismo internacional para promover el
progreso económico y social de todos los pueblos,

HEMOS DECIDIDO AUNAR NUESTROS ESFUERZOS PARA
REALIZAR ESTOS DESIGNIOS
Por lo tanto, nuestros respectivos Gobiernos,… establecen una
organización internacional que se denominará las Naciones
Unidas.”
Evitar la guerra en el futuro… reafirmar la fe en los derechos
humanos… establecer el respeto por la legislación internacional…
promover el progreso social… cualquiera de estas tareas implica
cambiar el mundo, ¡y la ONU pretende lograr las cuatro! Y todo ello con un presupuesto que es una diminuta fracción del PIB anual de países bastante pequeños. La escala del trabajo de la ONU explica por qué está involucrada o, mejor, por qué debe estar involucrada, en tantas áreas de cooperación internacional. Además, implícito en todos estos objetivos está el hecho de que, aunque existan numerosas naciones y culturas en el mundo, sólo hay una humanidad. Todas las agencias, procesos y programas de la ONU existen únicamente para resolver las implicaciones concretas de este hecho. Y el nombre mismo de la organización, que contiene tanto “Naciones” 
(implicando división) y “Unidas” (implicando totalidad) revela la tensión dinámica y creativa que subyace en el corazón de la existencia misma de la ONU.

Un resultado positivo del conflicto
Como nos recuerda el preámbulo, Naciones Unidas surgió de las
cenizas de la guerra global, como respuesta a la necesidad acuciante de encontrar una forma nueva de resolver los conflictos entre naciones. Por ello es, en cierto sentido, un resultado positivo del conflicto. Cuando se deja que siga su curso, el conflicto evoca una fuerte resolución en el alma humana de encontrar un camino diferente hacia la paz; de buscar más profundamente para encontrar la causa inicial del conflicto. El conflicto nos enseña que, cuando realizamos elecciones erróneas, estas no deben repetirse.
Los fundadores de Naciones Unidas estaban decididos a no repetir los errores del pasado. Visualizaron y crearon un foro mundial en el que la consciencia humana pudiera elevarse a un nuevo nivel, donde la capacidad creativa de la mente y el corazón humanos podrían resolver conflictos potenciales antes de que estallasen en guerras. Es un sendero que llama a compartir la responsabilidad por el estado del mundo y, aún más importante, los principios sobre los que se fundó la ONU evocan en sus miembros una mayor voluntad espiritual de servir las necesidades de toda la humanidad. Inspirada desde lo alto –por el alma universal– la ONU permite que los seres humanos se relacionen gracias a sus numerosas agencias.
Debido a que está dedicada a la humanidad entera, y debido a que su nota clave es el servicio, la ONU es un imán natural para todas las personas de buena voluntad. Por supuesto, es una organización completamente humana, con fallos y fracasos. Por ejemplo, su estructura organizativa original está lejos de ser la ideal, y ofrece importantes obstáculos a las reformas. Como
observa el exdirector del Foro de Política Global, James Paul, “La
ONU necesita una reforma. En eso todos estamos de acuerdo.
Pero luego discrepamos fuertemente en cuanto a qué tipo de
reforma y con qué fin. Los líderes de las ONGs pretenden una
ONU más democrática, más abierta y capaz de rendir cuentas. Los tecnócratas buscan más productividad y eficacia por parte del personal de la ONU. Los delegados están a favor de reformas que se ajusten a sus intereses nacionales y promuevan el poder nacional. Los idealistas ofrecen planes para un organismo
enormemente expandido que reduciría la soberanía de los estados. Mientras que los conservadores presionan por una ONU menor, de poderes fuertemente reducidos. Llegar a un acuerdo es extremadamente difícil.”  Aún más, los individuos que constituyen el personal, por muy talentosos e idealistas que sean, se equivocan y cometen juicios erróneos, como todo el mundo. Dada la enormidad y complejidad de las tareas en las que están inmersos, lo contrario sería sorprendente. Pero el hecho mismo de la existencia de la ONU demuestra que en 1945 la humanidad alcanzó una nueva fase en la evolución de la consciencia, en la que el bien de todos quedó, por primera vez, consagrado como la estrella guía de la acción colectiva de la humanidad.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

¿Qué son las Naciones Unidas?

Las Naciones Unidas[1]
 (Julio Ferreras)

Entre las organizaciones internacionales, nacidas en la segunda mitad del pasado siglo, la más importante y la de mayor alcance mundial es, con toda evidencia, la Organización de las Naciones Unidas, creada en 1948 a raíz de la segunda guerra mundial para “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”, como debuta su Carta Institucional. El público mundial suele confundir generalmente la Asamblea General de las N. U., e incluso las propias Naciones Unidas, con el Consejo de Seguridad, el órgano más conocido de la organización, probablemente por ser el único órgano esencialmente político y el que más trabas está poniendo para el cumplimiento de los objetivos de la Carta Institucional, y en especial los cinco miembros permanentes de dicho Consejo con derecho a veto. Las Naciones Unidas no han sido suficientemente conocidas, debido esencialmente a que las grandes potencias las han utilizado más bien en su provecho, que en bien de toda la humanidad para el que fueron creadas.
El Dr. Robert Muller, uno de los que mejor ha conocido esta organización mundial y más ha trabajado en su favor, escribió el mejor alegato a favor de las Naciones Unidas, titulado “Mi profesión de fe en las Naciones Unidas”, que -como su nombre indica- expresa una profunda confianza en esa organización por “el progreso humano que representan a pesar de sus límites, sus fallos y su errores”, dice. Llega a considerar a las Naciones Unidas como “una organización que será considerada algún día por los historiadores como el paradigma del tercer milenio”, y como “la conciencia y el corazón precursores de una humanidad que defiende lo que es bueno y rechaza lo que es malo, que alienta y defiende la comprensión, la cooperación y la ayuda humanitaria, en lugar de la división, la lucha y la indiferencia entre las naciones”. En efecto, las Naciones Unidas son la síntesis y la fusión de los ideales de fraternidad, justicia y paz de todos los pueblos de la tierra. Todas sus misiones sobre el planeta son y deben ser de paz, y no de guerra, porque la Carta de las N.U. se creó precisamente para que la humanidad pudiera vivir en paz.
Einstein, ese científico que se caracterizó por su gran sentido humanitario, escribió al representante alemán en la Sociedad de Naciones (el organismo internacional anterior a la ONU): “Estoy dedicando todos mis esfuerzos a la creación de una organización supranacional que pueda actuar como árbitro y órgano regulador de los asuntos internacionales”. En otro discurso, en 1948, afirma: “Hay un único camino hacia la paz y la seguridad: el camino de la organización supranacional”.
Einstein tenía claro que esto sólo se podía conseguir, a partir de un acuerdo sobre el desarme y la renuncia a una parte de la soberanía nacional de los diversos gobiernos. Por eso, escribió: “Quien no se encuentre dispuesto a poner el futuro de su país en manos de una organización internacional que actúe de árbitro, en caso de reyertas, no está verdaderamente decidido a evitar las guerras… Quien quiera abolir de veras toda guerra, tendrá que aceptar que su propio estado renuncia a parte de su soberanía en beneficio de las organizaciones internacionales”. Esta idea se repite constantemente en todos sus mensajes, anticipándose en muchos decenios a la época que le tocó vivir.
Esto exige una toma de conciencia de la necesidad y de la importancia de la unión entre los pueblos, y a la vez un buen ejercicio de humildad y de fuerza moral. Para ello, es preciso una reforma de las Naciones Unidas, y sobre todo del Consejo de Seguridad, de los cinco países que tienen el derecho de veto (una especie de secuestro de las Naciones Unidas, debido al egoísmo y la ambición), para que este órgano deje de ser puramente político en manos de las grandes potencias y se convierta en un órgano realmente democrático y representativo de la Asamblea General o desaparezca. Hoy, el Consejo de Seguridad tiene un mayor poder de decisión sobre los problemas mundiales, que la propia Asamblea General.
En efecto, ¿cuándo dejaron de guerrear las razas, los pueblos y las naciones del mundo que hoy viven en paz? Cuando cedieron parte de su soberanía a una entidad superior que las englobaba a todas; es decir, a partir de su unión, bien sea entre los distintos estados, pueblos o etnias de una misma nación, o entre diversas naciones vecinas. Eso ocurrió entre los estados federados de América del Norte (los EEUU) y en la Unión Europea, como asimismo en el Reino Unido, España, Francia, etc. Por eso, hoy se cuentan entre los pueblos y las naciones más avanzados del planeta. En cambio, esas partes del mundo donde los pueblos viven enfrentados, deseando imponer cada uno su soberanía a los demás, se desgarran en guerras fratricidas, como ocurre sobre todo en África y Oriente Medio.
Según R. Muller, las Naciones Unidas “son un mecanismo internacional listo para ser utilizado en el momento preciso en que la humanidad esté llegando a ser una unidad compleja e interdependiente desde todos los puntos de vista. Esta será su mayor oportunidad histórica de éxito y de utilidad para la raza humana”. Ese momento parece que ha llegado ya y, por tanto, las Naciones Unidas deben ser ese mecanismo -de que habla Muller- que integre a todas las naciones del mundo.
La debilidad que se achaca con frecuencia a las Naciones Unidas no es sino la debilidad y la falta de visión de futuro de la propia humanidad en su conjunto y el deseo de algunas naciones de suplantar a las N.U. en sus negociaciones ambiciosas y egoístas. Eso es lo que representan el G8, el G20 y todos los demás organismos que actúan por encima o al margen de la Asamblea General. A medida que los ciudadanos del mundo vayan desarrollando su independencia y alcanzando su etapa adulta, veremos unas N.U. más fuertes y libres, y no habrá ningún grupo que actúe al margen de las propias N.U., siempre que se trate de asuntos que incumben a toda o la mayoría de la humanidad y del planeta.
A medida que las naciones aprendan que la mayor fuerza y seguridad está en la unidad del conjunto, y no en la actuación por separado, las N.U. se fortalecerán y habrá un mayor equilibrio, orden, paz y seguridad en todo el mundo. Ninguna de las partes ha de ser nunca superior al todo, al conjunto, ni debe actuar en solitario cuando se trata del bien común. Esto deben aprenderlo bien los ciudadanos y las naciones si desean un futuro en una convivencia justa y pacífica.




[1] Se permite  el uso y la difusión de este documento citando su procedencia. Reservado por derechos de autor


sábado, 15 de septiembre de 2012

La Escuela Instrumento de Paz

   

La “Asociación Mundial por la Escuela Instrumento de Paz” (EiP), cuya principal preocupación es poner la Escuela al servicio de la Humanidad, en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tiene su sede en Ginebra, cuyo cantón es uno de los primeros lugares del mundo en inscribir la Educación Cívica en el último año de escolaridad obligatoria.  

Estos son los Principios Universales de Educación Cívica, según esta asociación:

1.- La Escuela está al servicio de la humanidad
2.-La Escuela abre el camino de la comprensión mutua a todos los niños del mundo
3.-La Escuela enseña el respeto a la vida y a los hombres
4.- La Escuela enseña la tolerancia, la cualidad que permite aceptar, de los otros, sentimientos y maneras de pensar y actuar diferentes de las nuestras
5.-La Escuela desarrolla, en el niño, el sentido de la responsabilidad, uno de los más grandes privilegios del hombre. En la medida en que mejora la condición social de la humanidad, más responsabilidad ha de tomar
6.- La Escuela enseña al niño a vencer su egoísmo, y le hace comprender que la humanidad no puede progresar sin los esfuerzos personales y la colaboración activa de todos.


La Educación en Derechos Humanos y la Paz
La EIP produce y difunde materiales pedagógicos que tienen esencialmente por objetivo la promoción, conocimiento y defensa de los derechos humanos en la educación formal y no formal.
Estos materiales han sido elaborados por especialistas en ciencias de la educación, derecho, ciencias sociales y artes.

Comprensión de los Asuntos de la Educación
La EIP propone análisis de problemáticas contemporáneas que interesan particularmente el mundo de la educación, entre otras, el acceso a la educación así como la calidad de la misma, la violencia en el medio escolar, los contenidos de la formación y la comercialización de la enseñanza.

Un llamado a la cooperación
La EIP participa en una red mundial de solidaridad educativa, cultural y científica cuya principal finalidad es de construir lazos durables entre los protagonistas de la educación para la paz, la ciudadanía, la democracia y la no violencia.





La Educación en Derechos Humanos

 


100 y 1 palabras para la Educación en Derechos Humanos





INTRODUCCIÓN

La educación en derechos humanos consta a menudo en el orden del día
de la Organización de las Naciones Unidas. Después del Decenio de 1995-
2004 que le fue consagrado, esta Organización lanzó en el 2005 el Programa Mundial para la Educación en los Derechos Humanos, que sigue vigente. Asimismo la cuestión encabeza las atribuciones del Consejo de Derechos Humanos, creado en 2006 en reemplazo de la Comisión de Derechos Humanos. El Consejo de hecho se comprometió a elaborar una Declaración sobre Educación y Formación en los Derechos Humanos.

La idea de educación en derechos humanos no es nueva. Recordemos que,
desde 1948, está presente en los principales instrumentos internacionales
que han sido adoptados en este ámbito. Ya en el preámbulo de la Declaración Universal de Derechos Humanos se deja constancia de que los derechos humanos son un «ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse» y que todos los individuos y todos los órganos de la sociedad han de promover «mediante la enseñanza y la educación». Es la misma idea que está subyacente en el acto constitutivo de la UNESCO: «puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz». Desde entonces se ha hecho periódica mención de la importancia de la educación en los derechos humanos en numerosos instrumentos internacionales, ya sean universales o regionales.

Pero, al mismo tiempo, al menos por dos razones, no debe minimizarse la
importancia y las dificultades de la misión asignada a los profesores y educadores.
Para empezar, la enseñanza de los derechos humanos no está generalmente
prevista en los programas de formación de profesores y más específicamente de aquellos que se ocupan de la enseñanza primaria y secundaria.
Salvo que sepa de derechos humanos por ser miembro o militante de alguna asociación, el profesor suele carecer de los conocimientos necesarios para desempeñar esta misión. Más aún, y ésta es la segunda razón, desde la adopción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el derecho internacional se ha enriquecido con numerosos textos e instituciones. La promoción de los derechos humanos sin duda ha salido ganando, pero a costa de la creciente complejidad del conjunto. El presente trabajo apunta justamente a proveer de una guía para acceder a lo que se viene llamando el «Derecho Internacional de los Derechos Humanos» y la forma que se ha elegido es la de un léxico.

La idea primigenia de este trabajo es facilitar a los educadores, y yendo más lejos, a toda persona interesada, el sentido exacto de los términos que nos han parecido más importantes para comprender los derechos humanos.
Dado que este documento está principalmente destinado a los educadores,
la selección de los términos, o para utilizar el lenguaje de los lexicógrafos, la selección de las entradas, se hizo en base a dos parámetros.

El primer parámetro se refiere a los derechos humanos: se trata de proporcionar al personal docente el significado más sencillo y a la vez más exacto posible de los términos que nos parecieron más relevantes de los derechos humanos, tal y como están actualmente reconocidos. Para el lego, no siempre es fácil encontrarse ante este corpus jurídico voluminoso y frecuentemente complejo. A la dificultad inherente del lenguaje jurídico, se agrega que el derecho internacional de los derechos humanos parece un edificio barroco.
Se construyó empíricamente, según las relaciones de poder y las coyunturas
políticas a lo largo de un período de más de medio siglo. Se asienta en el carácter descentralizado de la sociedad internacional. A ello se debe que,
según el sistema (universal o regional) y según qué tratados, para designar
la misma cosa, los términos utilizados no son sistemáticamente los mismos y no tienen necesariamente el mismo significado. Asimismo, las instituciones creadas con el fin de proteger los derechos humanos, si son designadas por el o los mismos términos, no tienen necesariamente, todas, iguales competencias.

El segundo parámetro es el de la educación. En el seno de este conjunto
léxico, se ha privilegiado las entradas relativas a la educación; el objetivo es proporcionar una actualización sobre las normas que rigen esta actividad en todos sus aspectos: contenido y objetivos de la educación, derecho a la educación, estatus de los diferentes niveles de enseñanza, estatus de los educadores, etc.… Por ende, el lector comprenderá por qué hallará la entrada «Derecho a la Educación», y no la entrada «Derecho a la Salud». Igualmente comprenderá por qué, en el ámbito de las organizaciones internacionales, no se ha seleccionado sino aquéllas que, de un modo u otro, atañen a la educación.

En resumen, se ha elegido las entradas en función ya sea de su relevancia
en el marco de una formación en derechos humanos, o de su relevancia respecto de las cuestiones educativas tal como se plantean en los diversos instrumentos internacionales, universales o regionales, relativos a los derechos humanos.

Las entradas vienen clasificadas en orden alfabético, y con un lenguaje que
esperamos sea accesible sin sacrificar no obstante el rigor y la precisión, pues cada una se desarrolla con mayor o menor profundidad. Cuando el término tiene diversas acepciones, todas ellas vienen definidas. Igualmente figuran entradas que tienen prácticamente el mismo significado. Al final de la explicación consagrada a cada entrada, el lector hallará bajo el apartado «Ver», la lista de otros nexos con un título u otra entrada específica.

Las fuentes que se ha empleado para dar cuenta de cada entrada son, en primer lugar, los instrumentos internacionales correspondientes. Éstos están indicados en el cuerpo del texto con mención de la naturaleza del instrumento (tratado o recomendación) y con mención de la organización en el seno de la cual fueron adoptados. Cuando el texto recoge una definición de la entrada, esta definición viene citada in extenso. En segundo lugar, para los términos extraídos del derecho internacional general, nos hemos valido de diversos manuales y diccionarios de derecho. A modo de anexo, un índice cronológico recapitula el conjunto de textos utilizados para la elaboración del presente documento.

Dos ejemplos nos permiten ilustrar el uso que puede darse del léxico. El primero hace mención de un derecho, el derecho a la educación; y el segundo de una organización, la Organización de las Naciones Unidas:

Ejemplo 1: «Derecho a la Educación»: Presentación del derecho a la educación tal y como está previsto por los diferentes instrumentos (Declaración Universal de Derechos Humanos, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y observaciones generales del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales) y presentación de la manera en que son comprendidos los diferentes grados de enseñanza (primaria, secundaria, grado superior). En el apartado «Ver» vienen enumeradas las diferentes entradas que están vinculadas de una u otra manera al derecho a la educación:

Comité de derechos económicos, sociales y culturales, porque es esta institución la encargada de llevar el seguimiento de su aplicación;

Contenido de la educación, porque los Estados están obligados a cierto contenido;

Defensor de los derechos humanos, porque la enseñanza de los derechos humanos está asimilada a un defensor de los derechos humanos;

Derechos económicos, sociales y culturales, porque el derecho a la educación forma parte de dichos derechos;

Educación en los derechos humanos, porque forma parte de la educación;
Enseñanza primaria y enseñanza técnica y profesional, porque estas entradas detallan las condiciones de este tipo de enseñanza;

Relator Especial para el derecho a la educación, porque la Comisión de Derechos Humanos nombró a un Relator Especial para el Derecho a la Educación, y porque su mandato sigue vigente;

Observación General, porque el derecho a la educación ha sido objeto de observaciones generales por parte de distintos comités.

Ejemplo 2: «Organización de las Naciones Unidas»: presentación de la organización, sus funciones y sus principales órganos. En el apartado «Ver», vienen enumeradas las entradas que atañen a esta organización:
Asamblea General de las Naciones Unidas, Comisión de Derechos Humanos, Consejo de Derechos Humanos, Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas, Corte Internacional de Justicia, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, UNICEF, porque son órganos de la organización.
Carta de Naciones Unidas, porque es el acta fundadora de la Organización.
Declaración Universal de los Derechos Humanos, porque fue adoptada en el marco de esta organización y, Organización Internacional, porque las Naciones Unidas son una organización.

Conviene no obstante mencionar que la lista de entradas que figura en el
apartado «Ver» no es exhaustiva; imposible que lo sea, pues en cada entrada constaría el total de palabras que componen el léxico. Por ende, le corresponde a los lectores y usuarios no atenerse exclusivamente a este apartado y generar sus propios vínculos entre palabras.