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martes, 12 de febrero de 2013

Toshiro Kanamori

Toshiro Kanamori

Después de ejercer como profesor de primaria durante 38 años en diferentes escuelas, se retiró en marzo de 2007 y actualmente es profesor del Departamento de Educación Infantil en la Universidad de Hokuriku Gakuin (Japón). A través de su idea de educación ‘Empatiza con tus amigos para ser feliz’, Kanamori investiga, desde los años 80, diferentes vías para trabajar directamente con las personas y la naturaleza. En el documental ‘Pensando en los demás’(Children Full of Life), producido por la NHK (Televisión Nacional de Japón) se muestra lo que sucedió en una de sus clases a lo largo de todo un curso. Este documental obtuvo un gran éxito que se tradujo en la obtención de varios premios y una gran difusión y repercusión mundial. Su trabajo ha conseguido llamar la atención de la comunidad educativa, pero también ha logrado el reconocimiento de otros sectores que pueden parecer más alejados, como el de la salud.

Véanse los siguientes videos:


WHAT sobre el futuro: Toshiro Kanamori


Toshiro Kanamori y la pedagogía para ser feliz y pensar en los demás. Otra educación es posible

jueves, 18 de octubre de 2012

Roger Schank

 
Roger  Schank es un especialista en ciencias del aprendizaje y un experto en Inteligencia Artificial que investigaba cómo educar a los ordenadores y acabó descubriendo que a los humanos nos educan mal. Schank fue profesor de Ciencias de la Computación y Psicología en la universidad de Yale y, posteriormente, director del Proyecto de Inteligencia Artificial de la misma institución. En 1989 fue contratado por la universidad de Northwestern para crear el Instituto de Ciencias de la Educación. Ha sido también profesor en Standford y Carnegie Mellon, pero ha tenido que esperar hasta los 64 años para que una institución académica le permitiese poner en práctica sus teorías: la Escuela de Negocios de La Salle presenta en marzo una serie de másters en Internet basados en la revolucionaria visión educativa de Schank.
R. Schank es uno de los más críticos con el sistema educativo actual. No es el único que piensa que las escuelas (tal y como son en la actualidad) no deberían existir. A la pregunta: “¿Entonces, no necesitamos escuelas?”, responde:

“Por supuesto que no y deberían ser eliminadas. Las escuelas están controladas por los gobiernos, que no se preocupan de que salga de ellas gente inteligente. Todo lo contrario: quieren gente simple que no se haga muchas preguntas ni complique las cosas”. (Ver entrevista completa)

 «Los colegios no deberían existir»
Roger C. Schank es un crítico severo del sistema educativo actual, y no trata de suavizar sus palabras para que suenen políticamente correctas. Schank es, además, uno de los principales investigadores del mundo en Inteligencia Artificial, Teoría del Aprendizaje y en la construcción de entornos virtuales de enseñanza. Durante 35 años, fue profesor de Universidades como Standford, Yale y Northwestern. Ahora está empeñado en acabar con el actual sistema educativo, y ofrece sistemas alternativos de aprendizaje desde su compañía Socratic Arts y su organización sin ánimo de lucro, Engines for Education. KINDSEIN le ha realizado una extensa entrevista.

“El método de educación que se está usando en todo el mundo está equivocado; es aburrido, es irrelevante y todos se olvidan de lo que aprenden. Normalmente, no aprendes nada en la escuela. Es una educación de fantasía: tan pronto como acabas un tema, lo olvidas, y empiezas a enfrentarte a algún otro. Creo que no podemos permitirnos mantener esta clase de educación más tiempo. Uno aprende a ser médico siendo médico, a ser periodista siendo periodista o a ser abogado siendo abogado; y las escuelas han ido alejándose cada vez más de la práctica real, han sido tomadas por profesores o académicos. Te hacen aprender los ríos de España: nadie sabe qué significa; te hacen aprender álgebra: nadie sabe por qué; todo lo que enseñan en la escuela es irrelevante. La gente aprende mediante la práctica”, decía  Roger Schank, en una entrevista en 2010.

En otra entrevista, se dice de él que es provocador e ingenioso, polemista, políticamente incorrecto  y crítico con profesores y gobernantes, no cree en Bolonia, ni en Obama, ni en los MBA, a los que también culpa de la crisis.

Es también interesante la entrevista con Eduardo Punset, en Redes, donde afirma: “Creo que todo está mal en nuestro sistema educativo actual, no algunas cosas, todo”.

 En una entrevista reciente, en la Vanguardia, dice que nos educan mal y que el sistema educativo, en lugar de formar, deforma. Y del modelo de enseñanza actual: “Ese es el modelo estúpido: Todo el mundo debe aprender algo que luego no pone jamás en práctica. Estamos enseñando las materias  equivocadas con la metodología equivocada”.





martes, 16 de octubre de 2012

Howard Gardner



  • Es el autor de la teoría de las inteligencias múltiples
  • Ha recibido el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2011
  • Está considerado como uno de los intelectuales más influyentes del mundo
 Actualmente es director del Proyecto Zero en la Escuela Superior de Educación de Harvard, donde además se desempeña como profesor de educación y de psicología, y de Neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston. Autor de varios Best Sellers mundiales como: "Las Inteligencias Múltiples", "Mentes Brillantes", "Mentes Cambiantes", "Arte, Mente y Cerebro", "Buen Trabajo" y "La Nueva Ciencia de la Mente", entre otros títulos, así como de varias centenas de artículos.

Gardner, en efecto, es reconocido como un pensador que ha revolucionado con su propuesta en el campo de la educación, la psicología, la comunicación y la administración a nivel internacional, asesorando reformas en los sistemas educativos en muchos países, entre ellos Estados Unidos. Es uno de los cinco gurús más influyentes en el mundo de los negocios de acuerdo al Wall Street Journal. Fue elegido como miembro de la Academia de Artes y Ciencias de la Sociedad Filosófica Americana, y más recientemente de la Sociedad Filosófica Americana más recientemente de la Sociedad Real para el Fomento de las Artes, la Manufactura y el Comercio. Su último libro, “Five Minds for the Future” es un best seller internacional destacado por el Financial Times recientemente.
 

 
Teoría de las inteligencias múltiples
De Wikipedia, la enciclopedia libre

La teoría de lasinteligencias múltiples es un modelo propuesto por Howard Gardner en el que la inteligencia no es vista como algo unitario que agrupa diferentes capacidades específicas con distinto nivel de generalidad, sino como un conjunto de inteligencias múltiples, distintas e independientes. Gardner define la inteligencia como la "capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas".
Primero, amplía el campo de lo que es la inteligencia y reconoce lo que se sabía intuitivamente: Que la brillantez académica no lo es todo. A la hora de desenvolverse en la vida no basta con tener un gran expediente académico. Hay gente de gran capacidad intelectual pero incapaz de, por ejemplo, elegir bien a sus amigos; por el contrario, hay gente menos brillante en el colegio que triunfa en el mundo de los negocios o en su vida privada. Triunfar en los negocios, o en los deportes, requiere ser inteligente, pero en cada campo se utiliza un tipo de inteligencia distinto. Ni mejor ni peor, pero sí distinto. Dicho de otro modo: Einstein no es más ni menos inteligente que Michael Jordan, simplemente sus inteligencias pertenecen a campos diferentes.
Segundo, y no menos importante, Gardner define la inteligencia como una capacidad. Hasta hace muy poco tiempo la inteligencia se consideraba algo innato e inamovible. Se nacía inteligente o no, y la educación no podía cambiar ese hecho. Tanto es así, que, en épocas muy próximas, a los deficientes psíquicos no se les educaba, porque se consideraba que era un esfuerzo inútil.
Contenido


jueves, 16 de agosto de 2012

Robert Roeser

"La educación ha de abarcar cuerpo, mente y conciencia" (R. Roeser)


Robert W. Roeser es uno de esos psicólogos totalmente implicados en la educación. Es profesor de psicología en el Departamento de Psicología Aplicada de la Universidad Estatal de Portland y coordinador principal de programas del Instituto Mente y Vida. Recibió su doctorado del Programa combinado en Educación y Psicología de la Universidad de Michigan (1996) y tiene una maestría en religión y psicología. La investigación del Dr. Roeser se centra principalmente en cómo las escuelas, como contextos centrales y culturales del desarrollo humano, afectan tanto a los aspectos académicos como no académicos de la "persona integral", a través de la infancia, la adolescencia y la edad adulta temprana.

R. Roeser responde a estas preguntas: ¿Es hoy más difícil la convivencia en las aulas? ¿Están bien preparados los maestros para acompañar al niño hasta su adolescencia con una educación que englobe emociones e inteligencia social? Las necesidades de un adulto para vivir en sociedad no son las mismas que hace 50 años, ni lo son tampoco las condiciones de vida de los adolescentes, ni las tecnologías que rodean a todos. Sin embargo, los programas educativos han cambiado muy poco en el último siglo. El psicólogo Robert Roeser nos ayuda a redefinir el papel de profesores y maestros, y a buscar en la ciencia algunas propuestas para mejorar la educación de los futuros ciudadanos.

R. Roeser defiende que los escolares, a través de las disciplinas artísticas, podrían aprender a controlarse y a concentrar la atención. Por ejemplo, un alumno que toca el piano o practique la pintura o la danza, eso le llevará a concentrarse en lo que hace y observa. Las artes ayudan mucho a practicar la disciplina y desarrollar la sensibilidad.

R.Roeser ha sido entrevistado por E. Punset, en el programa Redes, donde  insiste en la necesidad, en el mundo de la educación, de una radical transformación de la formación de los profesores, una idea fundamental sostenida, hoy, por todos los expertos en educación.
(Ver la entrevista “La revolución educativa”, en videos sobre educación, en este blog).







domingo, 12 de agosto de 2012

Spencer Kagan



El País, 02/06/08

Spencer Kagan (Los Ángeles, 1944) es uno de los gurús del aprendizaje cooperativo, una propuesta pedagógica que pretende dar la vuelta a la forma de dar clases situando la participación de los alumnos y su interrelación en el aula en el centro del sistema. Un método, afirma, que se ajusta mejor a lo que los chavales encontrarán en el mundo laboral. Diplomado en Ciencias Políticas y master en Psicología Clínica, es, además, el fundador de Kagan Publishing and Professional Development, empresa editora de material didáctico que "entrena" a decenas de miles de profesores.

P. La base de su método gira en torno a una serie de estructuras. ¿En qué consisten?
R. La estructura es la forma en que se organiza, paso a paso, la interacción de los alumnos entre ellos, con su currículo y con el profesor. Hemos creado más de 200, y su gran fuerza reside en que su contenido es libre. El profesor puede adaptarlas a la materia que sea, matemáticas o historia.
P. ¿Qué ventajas tiene respecto a la tradicional?
R. Hoy las clases se desarrollan con un profesor que da una lección mientras toda el aula escucha en silencio. Lo cual, aparte de aburrido, desaprovecha las habilidades y modos de inteligencia de cada uno. Un tipo de estructura muy básica, y también extendida, es la del profesor que plantea una pregunta y pide que levanten la mano quienes la sepan contestar. Pero es una estructura muy poco participativa, porque de ese modo sólo responderá un alumno o, si se equivoca, puede que dos.
P. ¿Y con su método?
R. Tomemos una de nuestras estructuras sencillas. El aula se organiza en grupos de cuatro alumnos, y se pide que todos los equipos encuentren la solución a un problema. Se les pide también que todos sus integrantes sepan explicarlo, porque después se elegirá a uno de ellos para que exponga la respuesta. Hablarán, discutirán, y se enseñarán entre ellos. Y si se han atendido una serie de aspectos (cuántas personas hay en cada grupo, qué alumnos lo componen, cómo se reparten el trabajo), el resultado será que todos habrán participado.
P. ¿No teme que el auge del aprendizaje cooperativo sea una moda pedagógica pasajera?
R. En absoluto. Nosotros entrenamos a decenas de miles de profesores al año. Y muy a menudo, nos preguntan por qué no aprendieron esto en la universidad. La respuesta es que la universidad está muy atrasada: sus profesores están enseñando en la forma en que aprendieron a hacerlo; están enseñando para otra época. Necesitamos profesores que formen a los estudiantes para un futuro en el que la gran mayoría trabajará en equipo, en entornos cada vez más interactivos, y con la necesidad de actualizar continuamente conocimientos. Tenemos estudios que señalan que los alumnos se lo pasan mejor en nuestras clases que en las tradicionales. Y eso es importante si queremos personas que aprendan durante toda la vida. Si no, dejarán de hacerlo en cuanto acaben el colegio.
P. Hay quien opina que su método sólo puede tener éxito en grupos pequeños.
R. En estos momentos estamos entrenando a todos los profesores de Holanda, a todos los profesores de Singapur, y vamos a empezar un vasto proyecto a lo largo de toda Australia. Así que creo que sí se puede aplicar a escala de un país.

Véeanse los artículos siguientes:
  Spencer Kagan: ‘Un cambio de paradigma para la educación del siglo XXI’. Mayo 2009
 Spencer Kagan: Aprendizaje cooperativo

jueves, 9 de agosto de 2012

Kurtis Johnson

LA MANERA DISRUPTIVA DE APRENDER

 "No podremos superar la crisis educativa
con el modelo tradicional en las aulas"
  

(Kurtis Johnson).

 Kurtis Johnson es un experto en sistemas educativos. Es
socio director de Education Evolving, un "think tank" norteamericano centrado en política educativa y rediseño escolar, y coautor, junto a Michael Horn y el profesor Clayton Christensen, del conocido libro Disrupting Class, que pone de manifiesto la actual crisis del modelo educativo y propone la innovación disruptiva en las aulas.
K. Johnson afirma que, con el modelo tradicional en las aulas, no podremos superar la crisis educativa ni hacer frente al desafío de los tiempos modernos; por lo que defiende “la manera disruptiva de aprender”, y habla de la necesidad de llevar a cabo una “innovación disruptiva” (anglicismo que significa lo que produce una ruptura brusca), en el mundo de la educación, como ha ocurrido ya en otros campos.
Kurtis Jonhson ha sido entrevistado por E. Punset, en el programa Redes
 












martes, 7 de agosto de 2012

Linda Darling-Hammond



"El antiguo modelo de enseñanza ya no es válido en una sociedad basada en el conocimiento" (Linda Darling-Hammond)

  
     Linda Darling-Hammond es  profesora de educación en la Universidad de Stanford y miembro de la Academia Nacional de Educación de EEUU. Comenzó su carrera como maestra de escuela pública y ha trabajado con decenas de escuelas y distritos en todo el país, en el estudio, desarrollo y ampliación de escuelas de nuevo modelo, así como en el lanzamiento de los programas de preparación para los maestros. Destaca por su trabajo de investigación, enseñanza y enfoque de trabajo de políticas sobre cuestiones de reestructuración de la escuela, la calidad del profesorado y la política educativa. De 1994 a 2001 desempeñó el cargo de directora ejecutiva de la Comisión Nacional sobre la Enseñanza y el Futuro de Estados Unidos, un panel de alto nivel, cuyo informe de 1996 (lo más importante: Enseñanza para el Futuro de América) dio lugar a cambios radicales de política que afectan a la enseñanza y la formación del profesorado. En 2006, este informe fue considerado como uno de los más influyentes de EEUU en el campo de la educación.
     Darling-Hammond ha sido nombrada una de las diez personas más influyentes de la nación que afectan a la política educativa en la última década. Su trabajo se centra en la reestructuración de la escuela, la formación del profesorado y la política educativa. Fue asesora de educación de la campaña presidencial de Barak Obama. 
 Linda Darling-Hammond ha sido entrevistada por E. Punset, en el programa Redes.




lunes, 6 de agosto de 2012

Ken Robinson


"Nuestros sistemas educativos están desfasados" (K. Robinson)


Sir Ken Robinson (Liverpool, Inglaterra, 1950) es un educador, escritor y conferenciante británico, experto en asuntos relacionados con la creatividad, la calidad de la enseñanza, la innovación y los recursos humanos. También ostenta el título de Doctor por la Universidad de Londres desde 1981. Debido a la relevancia de su actividad en los campos mencionados, especialmente en relación con el arte, fue nombrado sir por la reina de Inglaterra, Isabel II en 2003.

Entrevista con E. Punset en Redes (4.03.11):

Eduardo Punset:
Hace muchos años leí algo tuyo que me fascinó, porque pensé que nadie había dicho antes algo tan sencillo y tan cierto. Dijiste que elevar los estándares de educación no sirve de nada si los estándares en cuestión no son válidos o son incorrectos. Y desde entonces, he intentado leer todo lo que has escrito, como Out of Our Minds, por ejemplo. ¿Podrías explicarles a los teleespectadores tu punto de vista?
Ken Robinson:
Mi experiencia es que la mayor parte de nuestros sistemas educativos están desfasados. Son anacrónicos. Se crearon en el pasado, en una época distinta, para responder a retos diferentes. Con el tiempo, se han vuelto cada vez más limitados. En todas partes del mundo hay intentos de reformar la educación, y uno de los grandes mantras es que hay que elevar los estándares. Y me hace gracia, porque ¡por supuesto que deberíamos mejorarlos siempre! ¡pero no sirve de nada aumentarlos si están equivocados! Por ejemplo, en la mayoría de sistemas, se insiste mucho en elevar los estándares de matemáticas y de lengua, que por supuesto son muy importantes, ¡pero no son lo único que cuenta en la educación! Las disciplinas artísticas cuentan, las humanidades cuentan, la educación física también…
Eduardo Punset:
Me gustaría saber si es cierto que ha habido tantos cambios turbulentos, que ha surgido una disparidad, o una gran brecha, entre la educación, por un lado, y las necesidades individuales de las personas, por otro. ¿Cuáles son estos cambios?
Ken Robinson:
Pues creo que hay varios. Si nos planteamos cuál es el propósito de la educación, los políticos a menudo hablan de volver a lo esencial, a lo básico. Y creo que hay que hacerlo, ¡pero primero tenemos que ponernos de acuerdo sobre qué es lo esencial! En mi opinión, la educación, desde la guardería hasta la formación de adultos, tiene en líneas generales tres objetivos, o por lo menos debería tenerlos. Uno de ellos es económico. Es innegable que una de las grandes expectativas que tenemos sobre la educación es que, si alguien tiene estudios, estará en mejor posición para conseguir un trabajo, y la economía se beneficiará. Por eso invertimos tanto dinero en la educación.
Eduardo Punset:
Y ahora no es así.
Ken Robinson:
¡El problema es que las economías del mundo han cambiado diametralmente en los últimos 50 años! El mundo cada vez está más dominado por los sistemas de información, estamos inmersos en una economía de servicios y la industria se ha trasladado fuera de Europa: ahora mismo se ubica mucho más en Asia. Por consiguiente, económicamente, el mundo de ahora no tiene nada que ver con el mundo en el que tú y yo crecimos. La revolución industrial forjó nuestro mundo, pero también fraguó nuestros sistemas educativos: ¡tenemos un sistema de educación industrial! Es un modelo de la educación basado en la producción.
El segundo gran reto educativo es de índole cultural: una de las cosas que esperamos de la educación es que ayude a las personas a comprender el mundo que les rodea y a desarrollar un sentimiento de identidad cultural, una idea sobre su lugar en el mundo.
Eduardo Punset:
Sí.
Ken Robinson:
Si analizamos los sistemas educativos de todos los países… en España no hay duda de que esa expectativa está presente en el sistema de enseñanza: se pretende ayudar a los alumnos a conocer mejor la cultura española, y lo mismo sucede en el resto del mundo. Es una gran expectativa de la educación. El problema es que el mundo también se ha transformado culturalmente en los últimos 50 años. No tiene nada que ver con el mundo en el que crecimos: cada vez es más interdependiente, más complejo, y también más peligroso culturalmente en algunos aspectos, más intolerante en ciertas cosas…
El tercer gran objetivo de la educación es personal: lo saben los que tienen hijos pero también cualquiera que esté vivo: una de las cosas que esperamos de la educación es que nos ayude a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos; que nos ayude a descubrir nuestros talentos, nuestras destrezas.
Y creo que la educación ha fracasado estrepitosamente en ese sentido, puesto que muchos acaban sus estudios sin descubrir lo que se les da bien, sin averiguar jamás sus talentos. ¡Muchos pasan por la escuela y llegan a la conclusión de que carecen de cualquier talento! Y esto sucede porque, en el fondo, tenemos una visión de las aptitudes muy limitada. También ha habido cambios en ese sentido…
Vemos pues que hay cambios en nuestra noción de inteligencia, pero también en la cultura, que ha cambiado y se ha complicado, por no hablar de hasta qué punto se ha revolucionado econonómicamente el mundo.
Eduardo Punset:
Por tanto, tenemos pues tres grandes cambios que probablemente explican esta ansiedad que surge de la disparidad entre el mundo educativo y las necesidades económicas, culturales e individuales.
Creo que fuiste uno de los primeros del sector educativo en hablar de la desafortunada división entre ciencias, y la cultura y las artes. Y es curioso, porque nosotros, cuando preparamos programas científicos, a menudo tenemos que enfrentarnos a un dilema, nos planteamos que un tema no encaja bien en lo que los científicos denominarían temática científica, así que es mejor descartarlo. Pero tú afirmas que, como resultado de esta escisión entre la ciencia y las disciplinas artísticas, hemos ignorado un campo fantástico: el de la creatividad. ¿A qué te refieres exactamente?
Ken Robinson:
Veamos, pensemos de nuevo en la educación. La mayoría de países no instauraron un sistema de educación pública obligatoria hasta mediados del siglo XIX. Se trata de ideas bastante nuevas.
Dos factores influyeron mucho en la educación: el primero fue la economía industrial, que provocó una cultura organizativa de la educación extremadamente lineal, centrada en los estándares y la conformidad… y el otro gran factor de influencia, en mi opinión, fue la cultura intelectual de la Ilustración, que desencadenó en la cultura académica de la educación. Una de las características de la enseñanza es que hay una jerarquía de asignaturas en las escuelas.
En la mayoría de sistemas tenemos, arriba de todo de la jerarquía, la lengua, las matemáticas y las ciencias; un poquito más abajo están las humanidades, como la geografía y los estudios sociales, o la filosofía (cuando se enseña)… y debajo de todo están las disciplinas artísticas.
Hay poquísimos sistemas educativos (no conozco ninguno, de hecho) que enseñen danza con el mismo rigor y sofisticación con el que se enseñan matemáticas. ¿Por qué hay esta jerarquía? Muchos te dirán: «¡es evidente! ¡Tiene que haber una jerarquía!» Pero, ¿por qué? Creo que hay dos motivos, el primero de los cuales es económico. Se cree que las materias que están más arriba en la jerarquía son más relevantes para el mundo laboral…
Eduardo Punset:
…para encontrar un trabajo.
Ken Robinson:
Sí. Y te encuentras con afirmaciones como: «no te dediques al arte, jamás serás un artista ni te ganarás la vida con el arte», «no hagas música, es muy difícil salir adelante como músico». Así que un argumento es claramente económico. Pero lo interesante es que nadie te dice: «no te centres en las matemáticas, nunca serás matemático» ni tampoco: «olvídate de la química, jamás serás químico». Esto se debe a que, en nuestra cultura intelectual, existe una asociación entre las ciencias y cierto tipo de conocimiento objetivo. Se cree que, al trabajar con las ciencias, se trabaja con hechos y certeza, que son las cosas que marcan diferencias en el mundo; mientras que las disciplinas artísticas se asocian con los sentimientos y la expresión personal, por lo que están muy bien para entretenerse, pero no son importantes para la economía. La Ilustración y la revolución científica crearon un modelo de inteligencia y conocimiento que ha imperado en nuestra cultura. Desde entonces, el arte se ha asociado con la corriente del romanticismo del siglo XIX, con la expresión de sentimientos. Y creo que es un problema enorme, porque esto ha disociado el intelecto de la emoción, y hemos pasado a considerar ambas cosas como separadas, en detrimento tanto de las artes como de las ciencias. La creatividad ha pasado a asociarse con lo artístico y no con lo científico, porque se cree que la creatividad tiene que ver con la expresión individual de las ideas. Yo propongo, entre otras cosas, retomar una concepción de la creatividad que nos devuelva la relación entre las disciplinas artísticas y científicas, puesto que ambas salen perjudicadas de la separación.
Eduardo Punset:
Mientras hablabas, pensaba en el patrón que sirvió para establecer que alguien estaba en la parte adecuada del conocimiento: el cociente intelectual. ¿Por qué demonios hemos creído durante tanto tiempo que la medición del CI era importante para la vida económica?
Ken Robinson:
El cociente intelectual fue una de las nociones que surgió del crecimiento de la psicología y la sociología, de los intentos de aplicar las mismas características de las ciencias físicas a las personas. Lo importante es que había dos fuerzas: por un lado, un verdadero espíritu de investigación, para ver si podíamos medir la inteligencia igual que medimos el movimiento de las mareas, pero también coincidió con el crecimiento de la educación pública, que requería una manera eficaz, rápida y objetiva de caracterizar a las personas para poder educarlas.
Se necesitaba saber, en cierto modo, si tenían una inteligencia normal, inferior a la media o extraordinaria. Alfred Binet, cuando creó el primer test de inteligencia en París, estaba interesado en los niños con necesidades educativas especiales. Para descubrir cuáles eran sus necesidades, necesitaba tener una idea de cuál era la capacidad media. Éste era el objetivo inicial. No obstante, los tests de inteligencia se volvieron fundamentales para la categorización de alumnos en las escuelas públicas, pero también para la selección en el ejército. Se han convertido en un mito, me parece: han pasado a formar parte de nuestro léxico cultural como si fueran objetivos. Una de las organizaciones más importantes que hay es Mensa, la organización de personas con cocientes intelectuales altos. Y me parece estupendo, no voy a criticar a Mensa, pero me planteo si esto es así realmente. En realidad, el test de inteligencia solamente mide la capacidad de hacer tests de inteligencia. ¡Hay personas a las que estos tests se les dan muy bien! Si queremos saber lo inteligente que es alguien, ¡por lo menos deberíamos aceptar que la inteligencia entraña mucho más de lo que se puede medir en un test del CI, ¿no deberíamos incluir también otras preguntas? Como, por ejemplo: ¿sabes componer una sinfonía? ¿Sabes interpretarla? ¿Sabes gestionar un negocio de éxito? ¿Sabes bailar? ¿Sabes escribir una poesía que conmueva a los lectores y les haga llorar?
Eduardo Punset:
O la empatía…
Ken Robinson:
¡La empatía! Si el ser humano solamente tuviera las habilidades que se miden en los tests de inteligencia, la mayor parte de la cultura humana jamás habría existido. Yo no querría vivir en un mundo así. ¿Tú sí?
Eduardo Punset:
No.
Ken Robinson:
Tenemos una visión de la inteligencia muy reduccionista.
Eduardo Punset:
Me gustaría explicitar o sugerir a los teleespectadores los grandes cambios, cuál es el contenido real de estos grandes cambios a los que se está refiriendo Ken Robinson. Vamos a ver, empezó todo por un tipo de pensamiento que era el de la Edad Media, OK. Luego nos dice en dos palabras cuál era la síntesis de este pensamiento. Después viene el Renacimiento, que es totalmente o muy distinto. Después viene el pensamiento de la Revolución Industrial, lo que llamamos la Ilustración. Después viene otro tipo de pensar distinto que es el Romanticismo, y por último... ahí estamos ahora. Me gustaría que definieras, en pocas palabras, la diferencia entre estos modelos, entre la Edad Media, primero, el Renacimiento, luego, y después… ¿qué vino luego? La Ilustración y el Romanticismo… ¿dónde estamos ahora?
Ken Robinson:
¿En pocas palabras?
Eduardo Punset:
En pocas palabras. Toda la historia…
Ken Robinson:
Toda la historia moderna de Europa en unas pocas frases, vaya. La corriente mayoritaria en la Edad Media es que, por lo general, todo el mundo estaba muy dominado por las ideas de la Iglesia, y había una jerarquía social y económica muy marcada entre la aristocracia y la población rural. En general, era un estilo de vida muy rural, especialmente en toda Europa.
En el Renacimiento el desencadenante fue el redescubrimiento de los textos clásicos, de los pensadores y filósofos griegos y romanos. Esto condujo a un renovado interés por la vida intelectual y la belleza, y a nuevas maneras de reconsiderar nuestro lugar en el mundo. Se produjeron varios cambios importantísimos, por ejemplo el trabajo de Copérnico y Galileo, que plantearon la posibilidad de que tal vez la Tierra no fuera el centro del universo de Dios, y eso supuso una especie de terremoto ideológico, con enormes cambios en la manera de ver las cosas de la gente.
Lo más importante es que la inmensa mayoría de gente ya no tenía que depender de los argumentos y la autoridad de una minoría culta del clero, porque la invención de la imprenta generalizó el acceso a las ideas: la gente podía leer por sí misma las ideas y distribuirlas. Ha habido varios ejemplos de tecnologías absolutamente revolucionarias, como la imprenta. La televisión también fue una de ellas. Y creo que la cultura digital de ahora también lo es.
Pero supongo que si hubiera que definir el gran cambio en unas pocas palabras, diría que la conciencia humana ha ido expandiéndose más y más, hacia fuera, hemos dejado de mirarnos el ombligo para intentar ser más objetivos sobre nuestro lugar en el mundo y el orden de las cosas, a medida que pasábamos de la Edad Media al Renacimiento y a la Ilustración. En líneas generales, dejamos de considerarnos el centro de la creación de Dios para vernos como parte de un cosmos mucho mayor.
Ahora mismo, nuestra generación (y con esto no me refiero a ti y a mí, sino a toda la generación de personas que habitan en la Tierra ahora, a todos los que convivimos en el planeta) tenemos que enfrentarnos a retos que carecen de precedentes en toda la historia de la humanidad. Uno de los motivos por los que defiendo con tanta pasión que hay que modificar la educación y replantearse la creatividad es porque me parece que, a no ser que cambiemos nuestra manera de pensar en nosotros mismos, no estaremos a la altura de los desafíos a los que nos enfrentamos ahora. Y, si no hacemos frente a los retos, ¡las consecuencias podrían ser desastrosas! No quiero ser catastrofista, pero me parece que hay muchísimo en juego.